CARLOS BAYER Y ASARAU


Este ilustre militar castellonense, a quien tanto nuestra capital como Benicasim tienen dedicada una calle, es uno de los más genuinos representantes que podemos encontrar de la agitada vida política española del siglo XIX.


Nacido en Castellón el 11 de febrero de 1795, fue hijo de Domingo Bayer, abogado, y de Josefa Mª Asarau, procedente de una familia de labradores. Aunque inició los estudios de filosofía en Valencia, el desarrollo que alcanzaba la guerra de la Independencia le hizo ingresar en el Ejército, como soldado voluntario, el 15 de julio de 1811 en el Regimiento de Infantería Avila, que se encontraba encuadrado en el Ejército del Centro a las órdenes del general Blake. El 23 de agosto, y dado su nivel de estudios, obtiene la gracia de cadete con antigüedad, lo que le abre la puerta para acceder a oficial si decide permanecer en el Ejército. Con su Regimiento asiste a la batalla del Puig el 28 de octubre, quedando sitiado posteriormente en la ciudad de Valencia.


Entonces recibe la noticia de que su padre ha sido fusilado, el 2 de diciembre en Castellón, por orden del general francés Suchet, que ocupa nuestra ciudad, por haber colaborado a la deserción de una compañía de soldados franceses hacia las tropas españolas, siendo saqueada su casa y confiscados todos sus bienes, por lo que su familia ha de refugiarse en el Maestrazgo, al amparo de las numerosas guerrillas españolas que lo controlan.


En Valencia participa en diversas salidas de fuerzas españolas para rechazar a los franceses y tras capitular la ciudad el 9 de enero de 1812, Bayer es conducido como prisionero el día 30 a Francia al Depósito de Bar-Sur Ornain, en la Lorena, donde permanece hasta el 2 de febrero de 1814. Ese día inicia una fuga que le lleva por Suiza y la Confederación del Rhin hasta Holanda. Para ello se alista en una división de cosacos, mandada por el general Platoff, hasta que puede embarcar en un buque británico, con el que se traslada a La Coruña a donde llega un mes después de su fuga. Tras someterse al expediente depurador exigido a quienes aparecían alejados de su unidad, es autorizado a trasladarse a Valencia, incorporándose el 14 de julio al Regimiento de Infantería Voluntarios de Soria.


Por su participación en la guerra de la Independencia le es concedido, por Real Orden de 20 de abril, un abono de tiempo de servicio de tres años, dos meses y tres días. El 30 de mayo de 1815 obtiene, por gracia general, el grado de subteniente y el 31 de agosto pasa destinado al Regimiento de Infantería San Marcial 40 de línea. Del 8 al 16 de septiembre toma parte en la expedición a Francia con el Ejército de los Pirineos Occidentales.


El 30 de junio de 1817 fue destinado al Regimiento de infantería Imperial de Alejandro 45 de línea y el 14 de diciembre del año siguiente obtiene el empleo de “subteniente con destino a Ultramar”, lo que significa que había solicitado dicho destino, aunque no cesa en su regimiento hasta el 31 de mayo posterior, pasando entonces al Batallón Hostalrich 8º ligero y embarcando el 19 de junio en Cádiz para integrarse en el Ejército de Costa Firme. Tanto en el San Marcial como en el Imperial de Alejandro realizó los servicios ordinarios de guarnición, recorriendo las provincias vascas y la de Valladolid.


El 20 de julio de 1819 desembarca en La Habana para hacer entrega de un pelotón de tropa de reemplazo que había conducido a sus órdenes y no vuelve a embarcar hasta el 20 de diciembre, llegando a Puerto Cabello el 20 de enero y permaneciendo el resto del año de guarnición en Caracas y la Guayra. El 4 de julio le llega el ascenso a teniente por antigüedad.


Se inicia 1821 con una serie de actuaciones de nuestro personaje, que se irán confirmando años más adelante, y que harán de él un militar destacado y valeroso, sin que nunca llegue a arriesgar innecesariamente la vida de sus hombres por los que demostrará siempre cariño y preocupación. En la acción de Cambury, el 10 de mayo, repelió y puso en dispersión con sólo treinta soldados a una partida de cincuenta hombres desembarcados del bergantín insurgente Goleta, que mandaba el corsario Petit Joly, capturando nueve prisioneros y causándoles diez muertos, sin más pérdida por su parte que una herida de bala recibida en la cabeza por el propio Bayer. En la toma de la Guayra el 24 de junio se introduce con veinte soldados de su compañía, abriendo una importante brecha. Participa en la expedición a los valles de Barlovento por las provincias de Caracas y Barcelona, tomando parte en la acción de Caracas el día 28. Se encuentra en la derrota de Carabobo, debiendo replegarse con el resto de las tropas hasta Puerto cabello, sufriendo el sitio de esta plaza. El 15 de diciembre participa en la reconquista de la península de Paraguaná y del 1 al 9 de enero de 1822 en el sitio y rendición de la Vela de Coro, alcanzando por su destacada actuación el empleo de capitán el último día del ataque.


Transcurre el resto del año con una ininterrumpida lista de acciones, algunas victoriosas, como las de Maracaibo en mayo, Daballero en junio y Garabulla en noviembre, y varias derrotas, como la de Chispare de marzo. También se convierte en el Jefe de instrucción de su batallón. El 9 de diciembre ha de embarcarse en Maracaibo hacia La Habana para curarse las dolencias adquiridas en la campaña, causando baja en su unidad el día 31 y alta en el Regimiento de Infantería ligera Cazadores del General de Costa Firme. El 22 de junio siguiente recibe la orden del capitán general de la isla de embarcar hacia la Península, por disposición facultativa, llegando a Algeciras el 18 de agosto y luego a Cádiz, que se encontraba sitiada por los franceses, permaneciendo allí hasta su rendición el 1º de octubre, por lo que el día 23 causa baja en su unidad, pasando con licencia ilimitada e indefinida a Castellón de la Plana. En 1826 y 1827 es designado Sargento Mayor (cargo equivalente al conocido posteriormente como Mayor de Plaza, desempeñado por comandantes) de la plaza de Castellón.


El 1º de enero de 1828 se incorpora al Regimiento de Infantería Infante 5 de línea, en el que fue nombrado Jefe de instrucción del regimiento. Con su unidad va trasladándose de Algeciras a Málaga, y luego a Sevilla y a Melilla. De 1832 a 1833 desempeña, además, el cargo de Capitán de Vestuario. Por Real Orden de 15 de marzo de 1834 recibe la Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, distinción que se alcanza al transcurrir veinticinco años de servicio sin tener anotaciones desfavorables en la Hoja de Servicios. Para este cálculo han de contabilizarse los abonos de tiempo y Bayer contaba con el de la guerra de la Independencia.


El 1 de junio se une con su unidad al Ejército de Portugal, pasando luego al de Operaciones del Norte, al iniciarse la Primera Guerra Carlista, entrando en Navarra el 1 de julio. A las órdenes del general Fernández de Córdoba interviene en diferentes acciones militares: Yaldías, Zurita, Sororada, Zúñiga y puente de Arquijas.


El 18 de abril de 1835 alcanza el grado de teniente coronel por gracia general y continúa durante todo el año en plena campaña, interviniendo en las acciones de Orbizo en enero, puente de Arquijas en febrero, puerto de Artasa en abril, la expedición a la sitiada Bilbao en junio, Serina en agosto, Guevara y Salvatierra en octubre, pero deben destacarse las de Lárraga, el 8 de mayo, cuando contuvo al frente de su batallón varias cargas de seiscientos jinetes mandados por Zumalacárregui, por lo que fue distinguido con la Cruz de San Fernando de 1ª clase, las de 29 y 30 de mayo sobre las alturas de Arróniz, siendo recomendado por su conducta al mando de su compañía de Cazadores, la batalla de Mendigorría el 16 de julio, que le supuso el ascenso al empleo de 2º comandante por mérito de guerra y, por fin, las de 15 y 16 de noviembre sobre Estella y Montejurra, obteniendo otra recomendación, además de una herida de bala en el muslo derecho.


Durante 1834 y 1835 desempeña en diversas ocasiones los cargos de 1º y 2º Comandante de su regimiento, por ausencia de su titular. También recibe por Real Orden de 30 de abril de 1835 un abono de tiempo de servicio de dos años, diez meses y diecinueve días por la guerra de América.


También 1836 es año de frenética actividad castrense que comienza con la acción del 16 de enero sobre las alturas de Arlabán, cuando son tomadas a la bayoneta por el 1º y 2º batallones del Infante y resisten al día siguiente los reiterados ataques de seis batallones de carlistas mandados por el general De la Torre; Bayer se encontraba al frente del primer batallón del Infante, consiguiendo la Corbata de la Real y Militar Orden de San Fernando para su bandera y el empleo de primer comandante por mérito de guerra. Luego asiste a la acción de Orduña en marzo, el 19 del mismo mes sobre Amurrio y Unra, distinguiéndose de tal manera que es ascendido por segunda vez a primer comandante, pues aún no le había sido conferido el empleo; en mayo participa en las acciones de San Adrián, Galarreta, Arlabán, Salinas y Villarreal y el 21 de noviembre destaca su actuación en la persecución de la facción de Gómez y en la acción de Majaceite, logrando una nueva Cruz de San Fernando de 1ª clase. En este año toma el mando de la 1ª Brigada de la división de Narváez, por ausencia de su titular. Por Diploma de 16 de marzo recibe la Cruz de la batalla de Mendigorría, que tuvo lugar en 1835.


Durante 1837 asiste a las acciones del fuerte de Amezagaña y monte de San Marcos, en marzo, perdiendo su batallón la cuarta parte de su fuerza por la dureza de los combates, y en Oriamendi, Hernani y Astigarraga, debiendo efectuar una retirada el 16 del mismo mes con sólo tres compañías de su batallón, logrando la reincorporación de las restantes, salvando a todos los heridos que fueron llevados a hombros y evitando que cayeran en manos de los carlistas ciento veinte barriles de municiones que llevó consigo. Por esta acción obtuvo el grado de coronel por méritos de guerra. Hernani, Oyarzun, Irún, Fuenterrabía y Andoáin en mayo, Urieta y Lasarte en julio y de nuevo Andoáin el 8 de septiembre, son las siguientes acciones en las que interviene, resultando herido grave de bala en esta última.


La Real Orden de 13 de junio le concede la medalla de la toma de Irún. La Real Cédula de 19 de septiembre la Cruz de la Nacional y Militar Orden de San Fernando de 1ª clase ganada en Lárraga en 1835 y otra Real Cédula de 18 de octubre la que logró en Majaceite en 1836.


En 1838 asume el mando de la 2ª Brigada de la 1ª División del Ejército de línea de San Sebastián al mando de O´Donnell e interviene en Urnieta en marzo y en Arresanalarre en julio. Después, pasa con su batallón al Ejército de la izquierda en Castilla la Vieja y ataca el fuerte de Udalla en octubre. Por una Real Cédula de 6 de marzo se le concede otra Cruz de San Fernando de 1ª clase en permuta por el segundo ascenso a primer comandante obtenido en Unra en 1836.


Sigue en campaña durante 1839, asistiendo el 2 de enero a las acciones de Ampuero, Racines y toma del fuerte de Udalla, en el que restablece la situación arrollando a la bayoneta con tres compañías a las fuerzas enemigas, muy superiores en número, recibiendo por méritos de guerra el empleo de teniente coronel. El 30 de abril, sobre Ramales y el fuerte de Guardamino, logra la cuarta Cruz de San Fernando de 1ª clase y recibe una gravísima herida en el hombro derecho, siendo destinado al Regimiento de Infantería Príncipe el 31 de julio.


En 1840 se alcanza la paz y ello se refleja en la Hoja de Servicios de nuestro personaje, pues no recoge más que datos administrativos, como la designación de Gobernador Militar de la plaza de Estella durante cuatro meses o la obtención de dos abonos de tiempo de servicio, por Decreto de las Cortes de 2 de agosto y por Real decreto de 11 de noviembre, correspondientes al tiempo que estuvo en Cádiz en 1823, un mes y trece días, y al de la “última guerra civil”, seis años y tres meses. Bayer se limitó a seguir con su unidad las operaciones con que se liquidó la guerra. También le llega, por Real Cédula de 6 de marzo, la concesión de la Cruz de San Fernando de 1ª clase ganada en abril de 1839.


Durante 1841 se mantiene en servicio ordinario en las provincias del Norte. Por Real Orden de 26 de enero obtiene la permuta de las cuatro Cruces que posee de 1ª clase por una Cruz de San Fernando de 2ª. Por Real Decreto de S.A. el Regente del Reino de 25 de septiembre logra la Cruz de Comendador de Isabel la Católica y por Real Orden de 24 de octubre y Diploma de 8 de abril del año siguiente la Cruz concedida a las tropas que se opusieron al pronunciamiento en la provincias del Norte.


Ya en 1842, el 29 de enero, asciende a Coronel, es nombrado el 30 de abril Gobernador del Cuartel General del Ejército del Norte, hasta que, al ser disuelto éste, es destinado el 31 de julio a Granada, para crear el Regimiento de Infantería Asturias sobre la base de los restos de tres regimientos de Infantería de Marina. En Granada se enfrenta al pueblo, a la milicia y a gran parte de sus oficiales y soldados, que pretenden sumarse al pronunciamiento de 1843, salvando su cabeza gracias a su determinación. El Regente del Reino, en agradecimiento a su conducta, le nombra Comandante General de Córdoba y le concede los empleos de brigadier, el 21 de agosto, y de mariscal de campo. Pero el desenlace definitivo de los acontecimientos en Sevilla provocan la anulación de estas gracias, por lo que vuelve al empleo de coronel y el 30 de septiembre se produce el pase a la situación de reemplazo, trasladándose a Castellón.


El 10 de junio de 1844 asciende, esta vez sí, a brigadier y el 14 es nombrado Comandante General de la provincia de Cáceres, cargo que desempeña hasta que el 30 de septiembre se traslada a Valencia a ponerse al frente del regimiento de Infantería Saboya nº 6. Por Real Decreto de 29 de septiembre recibe el nombramiento como Senador del Reino por la provincia de Castellón, que simultanea con el mando del regimiento.


En 1846 es elegido Diputado a Cortes por el distrito de Castellón en las elecciones verificadas ese año, prestando juramento y tomando asiento en el Congreso el 4 de febrero del año siguiente. El 30 de abril siguiente cesa en el mando del regimiento y pasa en situación de cuartel a residir en Castellón, pero el 6 de julio es designado Gobernador de la plaza y castillo de Murviedro. Por Real Cédula de 16 de agosto de 1846 obtuvo la Cruz y Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, por haber superado ampliamente los cincuenta años de servicio, incluidos abonos, sin anotaciones desfavorables en toda su carrera. En 1848 es elegido de nuevo Diputado por nuestra provincia.


Por Real Orden de 7 de abril de 1851 cesa como gobernador pasando a residir en la Corte en situación de cuartel. El 3 de agosto de 1854 se publica una Real Orden disponiendo se traslade a Toledo para hacerse cargo del Colegio de Infantería y restablecer la disciplina alterada por los acontecimientos, lo que consigue en un mes, por lo que es nombrado Subdirector del centro por Real Orden de 27 de septiembre, haciéndose cargo simultáneamente del Gobierno Militar de Toledo. Una Real Orden de 16 de julio de 1855 le releva como gobernador de Toledo, ya que desde el día 7 anterior se había trasladado a Castellón para tomar los baños como auxilio a las dolencias que adquirió en la última campaña, autorizado por Real Orden de 13 de junio “con el sueldo de Reglamento”, reincorporándose a su puesto de subdirector transcurridos cuatro meses.


El 30 de junio de 1856 continuaba en ese destino. En el verano de 1860 se encontraba en Benicasim cuando le sobrevino una grave enfermedad, siendo conducido a Castellón donde falleció el 30 de agosto a las cinco de la tarde.


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