Otros castellonenses militares (II)



Continuamos con las biografías de militares castellonenses con esta segunda serie:



Francisco Argemi Mustich, natural de Vinaroz

José Arrando Ballester, natural de Tales

José Ballester Villaroig, natural de Vinaroz

Vicente Barreda Boix, natural de Benasal

Ramón Bonet Chambó, natural de Vinaroz

Cosme Covarsí Membrado, natural de Vinaroz

Carlos Gasulla de Ursinos, natural de Morella

José Gavalda Bel, natural de Vinaroz

Ricardo Guerrero Uguet, natural de Vinaroz

José Miralles, natural de Villafranca del Cid

Vicente Peris, natural de Segorbe

José Vicente Persiva, natural de Alcalá de Chivert

Blas María Royo de León, natural de Torreblanca

Tomás Segarra Vergé, natural de Traiguera





Francisco Argemi Mustich


Nació en Vinaroz el año 1891. Estudió música y fue un destacado compositor, siendo autor de muchas piezas, como el himno de Santa Victoria. Organizó la Banda de Música de Traiguera, fundó la de Godall y al final organizó la Banda del Regimiento n° 84 de Villafranca del Penedés. Como obras populares compuso "Les plegadores de garrofes" y "Les Camaraes" a 6 voces mixtas. El resto de sus composiciones son piezas religiosas.

DELGADO AGRAMUNT, AGUSTÍN (1996), Vinaròs: sus hombres, sus nombres, Vinaròs, Tomo I, p. 263


José Arrando Ballester



Nacido en Tales el 18 de marzo de 1815, ingresó como soldado en el Regimiento de Infantería de Albuera el 5 de diciembre de 1835 en Barcelona, ascendiendo a cabo 2º, por elección, el 1 de febrero de 1836 y a cabo 1º, también por elcción, el 1 de abril; salió a operar el 1º de octubre con su batallón, tomando parte en la acción del barranco de las Baetudas, en Seo de Urgel el 26 de septiembre de 1837 y ascendiendo a sargento 2º, nuevamente por elección, el 1 de diciembre. Intervino en el sitio y asalto de la ciudad de Solsona del 21 al 29 de julio de 1838, con tal conducta que le valió el ascenso por méritos de guerra a sargento 1º con antigüedad del 28 de julio. El comandante gobernador militar de la guarnición le confirió el cargo de abrir y cerrar las puertas de la plaza y nombrar el servicio ordinario de la misma. Por el mérito contraído en una descubierta, el 2 de abril de 1839, para auxiliar a la guardia del castillo fue agraciado con el grado de subteniente. El 18 de julio pasó agregado al Cuartel General del capitán general de Cataluña. Continuó de operaciones, hallándose en la batalla de Peracamps del 24 al 28 de abril de 1840, siéndole concedida la Cruz de Distinción del mismo nombre. Persiguió a la partida de Benito Tristany y prestó servicio en las guarniciones del Valle de Arán, Tarragona, Tortosa y Reus. El 2 de septiembre de 1842 pasó a Valencia, el 28 ascendió a subteniente y el 30 fue destinado al regimiento Saboya nº 6, en Barcelona. Actuó contra los alborotadores de la ciudad el 18 de noviembre, en la defensa de la ciudadela y en el bloqueo de la plaza hasta que ésta se rindió, siendo agraciado con el grado de teniente. Ya con el empleo de oficial intervino en la guerra llamada de los matinérs, y por su comportamiento en la acción de Rupiá ascendió a Capitán, y en la segunda guerra carlista a coronel. Al mando de una columna ganó las acciones de Morotero, Serrán, Grandella, Rajadell, Saller y San Mauricio, siendo ascendido a general de brigada. Fue después gobernador militar de Lérida y de Valencia; sofocó la insurrección cantonal de Alcoy (1873), asistió al bombardeo de Valencia, hizo prisionera en Almansa a la partida cantonal mandada por Plaza y derrotó en Játiva a los carlistas que mandaba Cucala, hechos que le fueron recompensados en el ascenso a general de división (1875). Destinado a Cataluña levantó el bloqueo de Olot y batió a los carlistas en Santa Coloma de Farnés, Las Planas, Amer, Molins de Rey, Papiol y la Junquera, ascendiendo al grado superior inmediato. Entre otros empleos de importancia desempeñó el de capitán general de Extremadura. El general Arrando pertenecía al partido liberal y fue diputado y senador en distintas ocasiones. Muerto en Madrid en 1893.

Hoja de Servicios del Archivo General Militar de Segovia

ENCICLOPEDIA UNIVERSAL ILUSTRADA EUROPEO-AMERICANA, Espasa-Calpe, Madrid, 1988.

SÁNCHEZ ADELL, JOSE, DIAZ MANTECA, EUGENIO, OLUCHA MONTINS, FERNANDO y PASCUAL MAS, FRANCISCO (1997), Personajes ilustres castellonenses. Diccionario biográfico de la provincia de Castellón, Castellón de la Plana, p. 6


José Ballester Villaroig


Nació en Vinaroz el 28 de marzo de 1802 hijo de Nicolás y Rosalía. A pesar de su juventud, -apenas tenía 18 años- tomó parte en los acontecimientos políticos de los años 1820 a 1823, siendo oficial de los voluntarios de Vinaroz. Su ideología era liberal, por lo que finalizada esta etapa de gobierno se refugió en Castellón, huyendo de los excesos realistas y allí residió hasta su fallecimiento. Fue Comandante de la Milicia Nacional de Castellón defendiéndolo de los ataques carlistas, resaltando su valerosa defensa hecha durante los días 7, 8 y 9 de julio de 1837 cuando el propio Cabrera puso sitio a la capital de la provincia. En 1835 fue concejal del Ayuntamiento de Castellón y en 1854 fue elegido, otra vez, comandante de la Milicia Nacional. En 1868 durante el período revolucionario conocido por "La Gloriosa" formó parte de la Junta Revolucionaria Castellonense. Fue, varias veces, Alcalde de Castellón (1840, 1844), Consejero y Diputado provincial, Gobernador civil interino y Diputado a Cortes, en numerosas legislaturas. Estaba en posesión de la Cruz de Carlos III. Durante su mandato las Cortes elevaron el rango de Castellón de la Plana, pasando de "Villa" a "Ciudad" y dándole el título de "Fiel y Leal". Murió en Castellón de la Plana el 25 de octubre de 1876.

DELGADO AGRAMUNT, AGUSTÍN (1996), Vinaròs: sus hombres, sus nombres, Vinaròs, Tomo I, p. 203

SÁNCHEZ ADELL, JOSE, DIAZ MANTECA, EUGENIO, OLUCHA MONTINS, FERNANDO y PASCUAL MAS, FRANCISCO (1997), Personajes ilustres castellonenses. Diccionario biográfico de la provincia de Castellón, Castellón de la Plana, p. 9

BALBAS, JUAN A. (1883), Castellonenses ilustres. Apuntes biográficos, Castellón, p. 419.



Vicente Barreda Boix, el General Cova


Natural de Benasal, donde nació el 10 de febrero de 1795. Del cortijo o majada La Cova tomó el nombre Barreda, su dueño y habitante. Militó en el batallón de Voluntarios Realistas de Benasal. En 1834 la majada La Cova fue el punto elegido por José Miralles, El Serrador, y en ella permaneció varias temporadas, cobijado y defendido por el dueño, mientras Barreda hacía de correo hacia Navarra y de informador. El coronel Buil, convencido a no poderlo dudar de la convivencia del masovero La Cova con el cabecilla, empezó a perseguirlo, pero avisado La Cova huyó precipitadamente, y fue a unirse en definitiva al Serrador. El Serrador no fue ingrato y le confirió el grado de oficial. Cabrera trasladó a La Cova el mando de las tropas del Serrador, ascendiéndolo a coronel. La Cova gozaba reputación de valiente. Su estatura era regular, de complexión más delgado que recio; pero su color era sano y aún encendido; la tez basta, ojos bailadores y alocados, y algo cargado de espaldas; rústico en sus modales, como en andar y hablar. Entre los facciosos eran conocidos los de La Cova por oficiales de carrasca. No sabía leer ni escribir como la mayor parte de los cabecillas, y todos los negocios los dirigía y manejaba su secretario. La fuerza que generalmente ha tenido La Cova a sus órdenes ha sido de unos 600 hombres. La caballería que mandaba el Serrador no fue agregada a su batallón, así es que trasladó su mando al coronel Mars. Las correrías de nuestro guerrillero se han circunscrito al radio de los pueblos de Benasal, Vistabella, Adzaneta, Chodos, Villahermosa, Puerto Mingalbo, Cortes de Arenoso, Puebla de Arenoso, Zucaina, y riberas del Mijares, Onda, y sobre todo Alcora. El primer ensayo que hizo la Cova de sus fuerzas fue contra el pueblo de Burriana, cuando aún campeaba el Serrador, a cuyas órdenes combatía. La Cova recibió un balazo en un brazo, quedando tan mal herido, que al fin resultó inutilizado para siempre. Otro de los puntos contra quien se han dirigido con frecuencia sus tiros es el castillo de Villamalefa, famoso por su decisión a favor de la causa de la Reina, y por su cura y comandante al mismo tiempo D. Manuel Renau, víctima después de una traición que entregó el fuerte a los carlistas, y a él mismo en poder de Cabrera, siendo fusilado de orden de éste. Tres veces lo atacó La Cova. Acabadas estas operaciones fue designado para bloquear y hostilizar el término de dicho pueblo y el de Lucena. La tala que ejecutó en el territorio de Lucena es horrorosa. Se hizo tan formidable y proverbial entre los rebeldes el valor de los habitantes de Lucena que los facciosos llegaron a sublevarse contra su jefe La Cova, negándose abiertamente a ir contra la localidad. Cabrera, que participaba igualmente de su odio a los luceneses, puso a su disposición un cañón y un obús, que empezaron a tronar contra Lucena. Un puñado de luceneses acometen los reductos, atropellan a los enemigos y se apoderan del obús, logrando La Cova salvar el cañón a duras penas. Más tarde fue nombrado con su batallón para proteger la fortificación de Villahermosa, en la que se mantuvo empleado algún tiempo. La Cova no podía dejar de ser empleado en una de las operaciones más importantes de la campaña del año 1838, el sitio de Morella. Es fuerza confesar que se portó con valor, y que su batallón fue de los que más bajas tuvieron, quedándole 200 hombre escasos de cerca de 800 de que constaba su fuerza. La Cova fue el jefe de las fuerzas que se apoderaron de la plaza, aunque el principal autor de la traición fue un tal Gasque. Fue agregado a la división de Forcadell, y la siguió muchas veces en sus correrías. Pero luego se unió a Martín García, famoso en la provincia de Castellón por sus excesos. Tomó parte en el sitio de Lucena, y en su levantamiento por el general O´Donnell, y en el de Tales y toma de aquel fuerte rebelde por el citado general. Acompañó a Cabrera en expedición hacia Valencia. Tras la Paz de Vergara (1839) se exilió a Francia, donde permaneció hasta 1843, cuando por la mayoría de edad de Isabel II se otorgó una gran amnistía. De regreso a Benasal reorganizó su partida, a la que se unió el Serrador, intentando un nuevo alzamiento carlista. Perseguido por el general isabelino Villalonga, fue muerto en el término de Vistabella el 14 de mayo de 1844.

EMIGRADO DEL MAESTRAZGO, UN (1840), Vida y hechos de los principales cabecillas facciosos de las provincias de Aragón y Valencia desde el pronunciamiento carlista de Morella en 1833 hasta el presente, Valencia, pp. 109-120.

SÁNCHEZ ADELL, JOSE, DIAZ MANTECA, EUGENIO, OLUCHA MONTINS, FERNANDO y PASCUAL MAS, FRANCISCO (1997), Personajes ilustres castellonenses. Diccionario biográfico de la provincia de Castellón, Castellón de la Plana, p. 10


Ramón Bonet Chambó, Chambonet


Nacido en Vinaroz en la primera década del siglo XIX. Sobrino de Chambó, hijo de su hermana, dedicaronle sus padres a la carrera eclesiástica y estudió gramática latina, siendo al mismo tiempo monaguillo del convento de San Agustín de Vinaroz. Después de algún tiempo pasó desde dicho convento al seminario sacerdotal de Tortosa en clase de sirviente. Chambonet fue uno de los que acudieron y sostuvieron el pronunciamiento en 1833, y también de los que en la dispersión general creyeron oportuno disimular como Forcadell, y acogerse al indulto que liberalmente se ofrecía. Lo hizo en Ulldecona y volvió otra vez a incorporarse a la facción. El teatro ordinario de sus merodeos ha sido la parte septentrional del Maestrazgo, encargado especialmente de hostilizar a Vinaroz, Peñíscola, y recorrer el camino real. Cuando el pretendiente, después de permanecer tres días a la vista de Valencia, fue batido por el general Oraá en los célebres campos de Chiva; Chambonet se halló en la jornada y recibió una bala en el vientre, cuya herida le tuvo largo tiempo fuera de combate. En la campaña del Maestrazgo de 1838 y sitio de Morella también se señaló entre los suyos, por algunos rasgos de valor. Cabrera que gustaba de temerarios le había ya recompensado dándole el grado de teniente coronel, y primer comandante del tercer batallón de Valencia. Chambonet estaba casado con una hija del médico de Cervera. Tuvo tres hermanos en la facción; dos oficiales, y uno asistente. También le mataron otro que militaba en las filas liberales y se pasó a la facción de Navarra.

EMIGRADO DEL MAESTRAZGO, UN (1840), Vida y hechos de los principales cabecillas facciosos de las provincias de Aragón y Valencia desde el pronunciamiento carlista de Morella en 1833 hasta el presente, Valencia, pp. 230-233.

DELGADO AGRAMUNT, AGUSTÍN (1996), Vinaròs: sus hombres, sus nombres, Vinaròs, Tomo I, p. 216


Cosme Covarsí Membrado


El 22 de agosto de 1824 se nombró Comandante de Armas de Vinaroz a Cosme Covarsi Membrado, Jefe de los Voluntarios Realistas, había nacido en Vinaroz el 5 de noviembre de 1769, siendo bautizado por Basilio Covarsi. Era el menor de siete hermanos. Optó por la carrera militar. Durante una misión en Cartagena conoce a Ana María Conca, con la que contrae nupcias. Tienen varios hijos: José, Manuel, Fernando, Gregorio y Francisco. Durante la Guerra de la Independencia se alista en Murcia. Luchó con Palafox en la defensa de Zaragoza, en donde es hecho prisionero. Mientras se le conduce a la Rioja, a la altura de Tudela huye, incorporándose inmediatamente a la lucha en Andalucía (Écija, Córdoba, Sevilla, Huelva, Cádiz e Isla de León). Ante los muros de Gerona recibe una herida. Toda su familia ya se había trasladado a su casa familiar de Vinaroz, que estaba en la calle San Vicente, en donde permanecen hasta el comienzo de la guerra carlista. Teniente coronel y comandante de Infantería, con licencia ilimitada y sueldo de 800 reales en 1824. Había sido galardonado con la Gran Cruz de Aragón, y con la de San Hermenegildo. El 17/18 de junio de 1823 se forma en Vinaroz una Compañía de Voluntarios Realistas, siendo nombrado Comandante en Jefe y el 22 de agosto de 1824 Comandante de Armas de Vinaroz por el capitán general de Valencia, confirmando el nombramiento de jefe de los Voluntarios Realistas de la villa que había hecho el ayuntamiento. En octubre de 1827 la compañía de Voluntarios Realistas de Vinaroz era conocida como Tercio de Vinaroz, dependiente del Batallón Peñíscola nº 20, que, a su vez, estaba integrado en la 2ª Brigada de Voluntarios Realistas. Covarsí mandaba el Batallón Peñíscola y el Tercio estaba a cargo del teniente Felipe Beltrán. El Tercio tenía 126 hombres, además de los oficiales, un capitán, dos tenientes y 3 subtenientes. Cuando el 11 de noviembre de 1833 Cosme Covarsí inicia la sublevación carlista en estas tierras, consigue que se adhieran a su causa varios voluntarios. En unos documentos se relacionan 17, en otros 19. Si bien todos coinciden en determinar que los cuatro hijos mayores de Cosme marcharon con él: Mosén José Covarsí, clérigo, de 25 años; Fernando Covarsí, soltero de 19 años; Gregorio, soltero de 17 años y Manuel Covarsí, soltero de 15 años. Francisco, el menor, se queda con la madre, si bien luego se suma a la sublevación. Marchan todos a la defensa de Morella, allí Cosme Covarsí asciende a Cabo a Cabrera y en el Bojar lo asciende a Sargento. En las vicisitudes de la guerra carlista perece el padre, Cosme, y tres hijos: José, Gregorio y Manuel.

DELGADO AGRAMUNT, AGUSTÍN (1996), Vinaròs: sus hombres, sus nombres, Vinaròs, Tomo I, p. 29.

MESEGUER FOLCH, VICENTE (1989), "Los Realistas de Vinaròs (1823-1833)", en Boletín del Centro de Estudios del Maestrazgo, nº 25, Benicarló, pp. 48-55.


Carlos Gasulla de Ursinos


Este distinguido jurista, militar y poeta, nació en Morella el día 25 de mayo de 1674. Fue hijo de D. José Gasulla, que había ejercido varias veces los cargos de Jurat en Cap, Justicia mayor y Asesor, y de Dª Antonia Martí de Ursino. Estudió filosofía y derecho en la universidad de Valencia, en la que se graduó de doctor en esta facultad. Poeta fácil y correcto, y abogado de gran probidad y reputación, tomó parte además en las guerras de Sucesión, como capitán de los tercios morellanos, a favor del rey don Felipe V, y a las órdenes del Conde del Real, siendo nombrado en premio de sus servicios regidor perpetuo de Morella. Murió en esta ciudad en 5 de marzo de 1745. Publicó las obras siguientes: El amor peregrino (Valencia, sin año de impresión), Relación difusa, recopilada con varios metros, de las fiestas sexenales que la ilustre villa de Morella dedica a su gran patrona María S.S. de Vallivana en el sexenio de 1738 (Valencia, José E. Dolz, 1739, 4º), Nueve villancicos al Señor San Joaquín con unos Gozos esdrújulos (Valencia, Antonio Bordazar, 1740, 4º). Además dejó manuscritas las siguientes: Encomios y alabanzas sonoras de la música (un volumen), Linterna política, histórica y moral (2 vol.), Discurso sobre el uso de las modas (1 vol.), Cinco ensayos con la circunstancia de faltar una de las cinco vocales a cada uno (1 vol.), Eco satisfactorio en descargo de una Apología impresa en Zaragoza, etc. (1 vol.), Relación de las fiestas del sexenio de la V. de Vallivana de 1702 con varias poesías (1 vol.), Id. del sexenio de 1744 (1 vol.), cinco comedias tituladas: El Galán sin competencia, Querer olvidar amando, Viuda, casada y doncella, Infortunios del querer, La mejor perla del bosque (1 vol.), Poesías sagradas y profanas y un gran número de loas (19 vol.).

BALBAS, JUAN A. (1883), Castellonenses ilustres. Apuntes biográficos, Castellón, p. 306.

SÁNCHEZ ADELL, JOSE, DIAZ MANTECA, EUGENIO, OLUCHA MONTINS, FERNANDO y PASCUAL MAS, FRANCISCO (1997), Personajes ilustres castellonenses. Diccionario biográfico de la provincia de Castellón, Castellón de la Plana, p. 42


José Gavalda Bel


Nació en Vinaroz el 3 de octubre de 1818, fueron sus padres José y Josefa, y le impusieron los nombres de José, Sebastián y Casimiro. Estudió música en Tortosa, bajo la dirección del célebre Juan Antonio Nin. Una vez finalizados sus estudios regentó la organistía de la parroquia de San Blas, de Tortosa. Durante la primera guerra carlista se trasladó a Morella en donde fue Músico Mayor de las tropas del General Cabrera. Al ser derrotados los carlistas, fue encarcelado, pasando graves apuros, si bien, finalmente, fue indultado en premio a sus méritos artísticos musicales, siendo confirmado en el mismo cargo de Músico Mayor de la Guardia Real. Fue director de música del Colegio Militar de Toledo. En 1856 fundó la revista El Eco de Marte en clara alusión al Dios de la Guerra, pues la publicación se dedicaba exclusivamente a la divulgación de música militar. En 1868, además de actuar con la Guardia Real, actuaba en varios Regimientos. Falleció en Madrid el 21 de abril de 1870.

DELGADO AGRAMUNT, AGUSTÍN (1996), Vinaròs: sus hombres, sus nombres, Vinaròs, Tomo I, p. 223

SÁNCHEZ ADELL, JOSE, DIAZ MANTECA, EUGENIO, OLUCHA MONTINS, FERNANDO y PASCUAL MAS, FRANCISCO (1997), Personajes ilustres castellonenses. Diccionario biográfico de la provincia de Castellón, Castellón de la Plana, p. 42


Ricardo Guerrero Uguet



Nació en Vinaroz el 5 de mayo de 1879, fue su padre Ricardo, Teniente Coronel Comandante de Infantería, y su madre Ma de la Concepción. Tras realizar sus primeros estudios en Vinaroz, a los 15 años ingresó en la Academia de Infantería permaneciendo, hasta el 28 de febrero de 1896. Estuvo en la Escuela Superior de Guerra hasta el 27 de agosto de 1902. Pasó al Cuerpo de Estado Mayor del Ejército y a la Capitanía General de Valencia hasta noviembre de 1904. De 1906 a 1910 se le destinó en el Gobierno Militar de Melilla, y luego en la Capitanía General de la misma ciudad hasta 1911. Durante su estancia allí finaliza los estudios de árabe y sus conocimientos le sirvieron para realizar funciones de intérprete. Se le encarga escribir y traducir cuantos documentos son precisos en las relaciones hispano-marroquíes. Interviene en varias acciones bélicas repeliendo las hostilidades de los marroquíes que, en aquellos tiempos, eran constantes. Puede destacarse su intervención en Sidi Amed y Gurugú. Se le abre el período de información para otorgarle la Cruz de San Fernando (Laureada) por su acción del 18 de julio de 1909, con motivo del ataque al reducto de Sidi Amed el Hach y del que salió para pedir refuerzos, a pesar de estar cortadas las comunicaciones y cercados por los marroquíes. En 1911 se le destina a la Capitanía General de la 3a Región (Valencia), permaneciendo sólo hasta finales del mes de agosto, fecha en que se traslada a Madrid, a la Escuela Superior de Guerra, compartiendo sus deberes con la Capitanía General de la 6a Región. En 1912 es nombrado Secretario de la Junta de la Biblioteca del Cuerpo del Estado Mayor del Ejército. Es ascendido a Comandante. Desde 1913 a 1928 permanece como profesor de la Escuela Superior del Ejército. En 1915 asciende a Teniente Coronel del Cuerpo de Estado Mayor. En los años 1922 y 1924 se le nombra Presidente de la Junta Inspectora de los oficiales aspirantes. En 1926 es ascendido a Coronel. En 1927 fallece su esposa, Da Matilde Echevarría Sanz, lo que le afecta mucho, y ello, unido a la publicación de la "Ley Azaña" motivó su prematuro retiro en 1928. Al comienzo de la Guerra Civil se trasladó a Vinaroz, recordándole como una persona llana y jovial y que hizo cuantos favores pudo a sus conciudadanos. En 1938 es nombrado Gobernador Militar de Málaga, donde permanece hasta 1945. Allí conoció a Matilde Albert Lomas, con la que se casó y tuvo dos hijos: Matilde y José Ma. Falleció el 21 de octubre de 1957 y por expreso deseo suyo fue enterrado en el panteón familiar del cementerio de Vinaroz. Recibió las siguientes condecoraciones: Medalla de Alfonso XIII (1903), Cruz de 1a Clase del Mérito Militar con distintivo rojo (1909), Medalla de Plata de los "Sitios de Zaragoza" (1909), Cruz de 1a Clase del Mérito Militar con distintivo rojo (Ait-Aixa) (1910), Medalla de Plata de la Cruz Roja Española (1910), Cruz de 1a Clase de María Cristina, por su acción del 18 de julio de 1911 (1911), Cruz de 2a Clase del Mérito Militar con distintivo blanco (1912), Cruz de la Real y Militar Orden de S. Hermenegildo (1920), Cruz de 2a Clase del Mérito Militar con distintivo blanco y pasador del "Profesorado" (1921), Medalla del homenaje a SS.MM. los Reyes de España (1925), Medalla de África (1928), Cruz Blanca (1928), Cruz de Hierro, del gobierno alemán (1928) y Cruz de María Cristina (1928).

DELGADO AGRAMUNT, AGUSTÍN (1996), Vinaròs: sus hombres, sus nombres, Vinaròs, Tomo I, p. 326

SÁNCHEZ ADELL, JOSE, DIAZ MANTECA, EUGENIO, OLUCHA MONTINS, FERNANDO y PASCUAL MAS, FRANCISCO (1997), Personajes ilustres castellonenses. Diccionario biográfico de la provincia de Castellón, Castellón de la Plana, p. 124


José Miralles, el Serrador



Hijo de un mesonero de Villafranca, donde nació en 1792, su educación fue la que se debía esperar del trato continuo con arrieros y carreteros y del ejercicio de leñador en que ocupaba, surtiendo de combustible la posada de su padre. En el año 1808 fue comprendido en la quinta, y le cupo la suerte de soldado. Apenas le entregaron en caja, aprovechó la primera coyuntura para desertar y se dedicó a incendiar y destruir los carrascales para hacer ceniza, que vendía luego á las fábricas de jabón. Uno de los que se agregaron á la partida del Fraile fue el desertor Miralles, habiendo logrado le tomase por asistente un capitán de la partida. Cuando la guerra se acabó se avecindó en Benasal, y volvió á su antiguo oficio de serrador, a costa de los árboles ajenos, siendo frecuentes sus visitas á la cárcel. Cuando en el año 1822 se levantaron las facciones del Royo (Capapé) y Sempere, no tardó el Serrador en abandonar la molesta quietud de su pueblo, y salir á campaña agregado al último. Uno que otro choque parcial con las tropas constitucionales sirvieron al Serrador de escalón para ascender á teniente de caballería. La hazaña de que se envanecía el Serrador fue la muerte del valiente Chaleco, pero hasta ahora se han ignorado las circunstancias de aquel rasgo. Con la reacción del año 1823 creyó el Serrador más apetecible el retiro y por tercera vez empuñó la sierra. No salvaron a Miralles sus privilegios y clase de habérselas con la justicia, y estar preso en varias cárceles, pues visitó las de Zaragoza, de donde se le trasladó a Teruel, y luego a las de Valencia. Con el producto de la leña que llevaba a vender en dos borriquillos á Benasal, proveía á su subsistencia. En 1833 el levantamiento de Morella le excitó á unirse a D. Tomás Cubero, fusilado algún tiempo después en Valencia. Miralles es alto, delgado, color naturalmente oscuro, y con las campañas atezado, el ceño torvo. Fue nombrado comandante de caballería. Su primer ensayo lo hizo en Calanda, donde hallándose junto con Carnicer, el barón de Hervés y otros jefes después de su expulsión de Morella, y contando con una fuerza de dos ó tres mil hombres, fueron sorprendidos por un puñado de gente de la Reina, compuesto de cuatro ó cinco compañías únicamente, y el Serrador echó á huir. Fijó su morada en las asperezas del barranco de la Estrella, y montañas que dividen las provincias de Teruel y Castellón. El capitán general de Valencia D. Gerónimo Valdés emprendió la campaña del Maestrazgo, y se dedicó a perseguir a Carnicer y demás cabecillas rebeldes con energía y perseverancia. La partida del Serrador sufrió tal descalabro y disolución, que apenas le quedaron siete ú ocho hombres, y con ellos se refugió en una cueva. El general Valdés no desconoció las ventajas que traería ganar un hombre, que al fin no carecía de representación entre los suyos. Al efecto entabló las diligencias preliminares desde Villafranca donde se hallaba. El Serrador las aceptó, acabando por negarse abiertamente. Es imposible seguir en el Serrador como en Cabrera un plan histórico de operaciones. De sus correrías eran ordinario teatro las poblaciones del Mijares, y las de la provincia limítrofe. Engrosó su facción, con la cual ya se atrevió á prolongar sus excursiones, y dejarse caer aunque rápidamente sobre la Plana, pagando su temeridad con algunos escarmientos, debidos á la actividad incansable del coronel D. Antonio Buil. Mientras a favor de fáciles victorias se iba creando una reputación entre los suyos, el Serrador obtuvo del pretendiente el nombramiento de comandante general del reino de Valencia. Fue célebre de su excursión a la huerta de Valencia, y aproximación a la cabeza del puente de Serranos de dicha capital el 17 de mayo de 1837. Cabrera dispuso reunir todas sus fuerzas, y hasta las partidas sueltas que vagaban por la Plana. El 13 de mayo de dicho año 1837 se encontraba Oráa en Ares y Serrador dio muestra de acudir á la cita, pero retrocedió desde Adzaneta, pidió raciones en Borriol, y el 16 a las siete y media de la tarde apareció a la vista del castillo de Murviedro. Aquella noche avanzó por la orilla del mar hacia la capital, y el día hizo descubrir su grueso en San Miguel de los Reyes. Disparándose los tres cañonazos de alarma, acudió a sus puestos la Milicia. El segundo cabo dispuso saliesen tres columnas; la primera compuesta de Nacionales á las órdenes de su comandante D. José Seoane, la segunda y tercera de tropa de línea, mandadas, aquélla por el coronel D. Antonio Carruana, y ésta por el capitán D. Cristobal del Aguila. Serrador se dirigió a la caída de la tarde del 17, por el camino de Liria a Benaguacil, y a la una de la noche emprendió su retirada a la sierra con los despojos de la huerta de Valencia. La partida volante de Puchades les alcanzó y mató un oficial y un sargento, apoderándose de sus armas y caballos. También quiso señalarse con el amago de algunos ataques a Lucena, cuyas intentonas llevaron el escarmiento que era de esperar, ya de parte de sus bravos moradores, ya de la del general Borso y algunos otros. Únicamente desahogó su venganza en lo que pudo, es decir, incendiando las masías del término de Lucena. Asesinó al desgraciado alcalde mayor de Villarreal D. Vicente Estéban; se complació en atormentar con sus propias manos a un paisano de Villahermosa. Incendió el pueblo de Cortes de Arenoso; fusiló a los individuos de una partida de la Reina, que sorprendió en Mirambel, pegando fuego a la magnífica iglesia del pueblo; saqueó y taló los pueblos todos de los distritos de Castellón, Segorbe y las orillas del Mijares. Sólo cuando a la llegada de Gómez se reunieron todas las facciones de las provincias del Este de la Península, quedando Forcadell destinado a hostilizarlas, el Serrador junto con Cabrera y demás siguieron al jefe navarro en su desastrosa correría. La barrera del Ebro, que les fue imposible salvar tan pronto como deseaban, dio lugar al alcance de nuestras tropas al mando de Iribarren, y ocasionó la gran derrota y dispersión del Rincón del Soto. El Serrador pudo a duras penas ganar sus guaridas con seis ó siete malos caballos estropeados. El Serrador estaba furioso al ver que Cabrera había sabido granjearse el favor de la corte de Oñate, y había logrado de su rey un título, que lo hacia dueño de aquellos distritos y del mismo Serrador. Cabrera llegó a tenerle ya para fusilar en Mosqueruela, debiendo el Serrador su vida a un capricho de Cabrera, quien le mandó arrestado a Cantavieja. Así permaneció durante algunos meses hasta que se trasladó á Benasal, donde permaneció dedicado a instruir quintos y en clase de retirado. Cabrera no juzgó oportuno dejar suelto un enemigo bastante temible lo confinó al castillo de Miravete con su mujer. El Serrador trató de evadirse escalando el castillo, aunque le salió cara la tentativa, pues dio una caída, fracturándose ambas piernas, y quedando imposibilitado de repetir sus ensayos de fuga. Tomó parte activa en importantes acciones de la primera guerra carlista en el bando del pretendiente don Carlos, en cuyo ejército ocupó la comandancia general del Reino de Valencia y alcanzó el grado de brigadier. En 1840 se acogió al indulto de la Reina y se retiró a Benassal. Tentado por la resistencia carlista retornó a la guerrilla y reunió más de doscientos hombres junto a Marsal "El Groc" y otros cabecillas, encontrando la muerte en una de las muchas refriegas con los liberales en las que intervino, en Benasal en 1844.

EMIGRADO DEL MAESTRAZGO, UN (1840), Vida y hechos de los principales cabecillas facciosos de las provincias de Aragón y Valencia desde el pronunciamiento carlista de Morella en 1833 hasta el presente, Valencia, pp. 5-24.

SÁNCHEZ ADELL, JOSE, DIAZ MANTECA, EUGENIO, OLUCHA MONTINS, FERNANDO y PASCUAL MAS, FRANCISCO (1997), Personajes ilustres castellonenses. Diccionario biográfico de la provincia de Castellón, Castellón de la Plana, p. 61


Vicente Peris


Natural de Segorbe, fue jefe de las Germanías de Valencia, donde murió en su propia casa el 18 de febrero de 1522; antes había sido terciopeletero. Desde la iniciación de aquel movimiento tuvo una participación activa en el mismo y formó parte de la llamada Junta de los Trece. Cuando Hurtado de Mendoza, conde de Mélito, se posesionó del cargo de virrey (18 de Mayo de 1520), el elemento popular se negó a reconocer su autoridad, pero se hubiera llegado fácilmente a una transacción a no ser por la resuelta actitud de la Junta de los Trece y especialmente de Peris y Juan Caro, que lograron excitar los ánimos hasta el punto de promover una verdadera sublevación contra el virrey, que acabó con la huída de éste. Peris entonces se dedicó a reorganizar sus huestes y con ellas salió de Valencia infligiendo serias derrotas a sus enemigos, especialmente en Biar, donde puso en fuga al propio conde de Mélito, pero como la suerte era adversa a los demás agermanados, el virrey pudo entrar de nuevo en Valencia el 1° de Noviembre de 1521. Peris, por su parte, se hizo fuerte en Játiva, desde donde hostigaba continuamente a las tropas reales, y atacado allí por Hurtado de Mendoza, le resistió, y el sitiador tuvo que retirarse con grandes pérdidas. En 1522 fue elegido miembro de la comisión gremial para la revisión de los impuestos. Envalentonado Peris con el nuevo triunfo y seguido de algunos de sus más decididos partidarios, se introdujo en Valencia en la noche del 17 de Febrero de 1522, uniéndosele en la capital varios más de sus amigos hasta formar unos 200, con lo que se refugió en su casa de la calle de Gracia. Atacados por las fuerzas del virrey, resistieron valerosamente y causaron numerosas bajas al enemigo, pero al fin, y ante la superioridad de los atacantes, hubieron de rendirse. Conducido Peris ante el virrey, fue asesinado a traición por un grupo armado, siendo luego arrastrado su cadáver por el populacho que le colgó de una horca y le decapitó después; 19 de sus compañeros perecieron con él y su casa fue arrasada.

ENCICLOPEDIA UNIVERSAL ILUSTRADA EUROPEO-AMERICANA, Espasa-Calpe, Madrid, 1988.

SÁNCHEZ ADELL, JOSE, DIAZ MANTECA, EUGENIO, OLUCHA MONTINS, FERNANDO y PASCUAL MAS, FRANCISCO (1997), Personajes ilustres castellonenses. Diccionario biográfico de la provincia de Castellón, Castellón de la Plana, p. 73


José Vicente Persiva



Persiva fue uno de los jefes más influyentes y de talento en la facción, natural de Alcalá de Chivert. Su padre era médico titular de dicha villa y su madre, nacida en Torreblanca, de las familias más acomodadas del país. Tuvieron éstos cinco hijos. Dos fueron aplicados a la carrera de leyes, y los tres restantes destinados a tomar el hábito religioso. En éstos se contaba nuestro Vicente, quien tomó el hábito de la Merced en el convento del Puig, tres leguas distante de Valencia. No exceptuándose ninguno del alistamiento general en 1808, Persiva fue comprendido en él, y destinado a uno de los batallones que se formaron en Valencia. Cayó prisionero, y fue conducido a Francia. Allí permaneció hasta que la paz le dejó en libertad de regresar a su patria y convento del Puig, donde poco después se ordenó sacerdote. El año 1820 se publicó la Constitución y fue uno de los más ardientes y entusiastas por ella. Fue el primer fraile que se secularizó en Valencia en dicha época. Cuando Sempere se acercó a Valencia, Persiva viendo el giro que tomaban los negocios, y puesto en relaciones con su hermano que militaba en la división de aquel jefe rebelde, decidió a buscarle como lo verificó. A pesar de su calidad de exclaustrado, fue bien recibido de Sempere, y como no le faltaba talento y astucia, a los pocos días se había adquirido prestigio e influencia sobre aquellos toscos guerrilleros. Sólo aceptó el destino de capellán de la caballería. Iba con Chambó cuando éste entró en Tortosa, y es preciso confesar en honor de la verdad que en la cruel y sanguinaria reacción del año 1823, muchos de los perseguidos por liberales debieron a Persiva protección y apoyo, y a algunos libertó de ser atropellados. La facción de Chambó había sido reorganizada y se le nombró teniente coronel mayor del regimiento Voluntarios de Tortosa. Con este carácter estuvo casi siempre destinado al bloqueo de Peñíscola, hasta que al regreso de Fernando VII se disolvió casi todo el ejército realista, y los cabecillas y guerrilleros de nota que en la anterior campaña habían figurado, acudieron a la corte a solicitar recompensas por sus servicios. Algunos fueron desatendidos, otros consiguieron su objeto, y entre los segundos debemos contar a Persiva, quien obtuvo fácilmente un canonicato de la iglesia en Tortosa. Se atrajo el odio y persecución del famoso obispo de Tortosa D. Víctor Damián Saez. Llegó el año 1833, se intrigó en Barcelona y se obtuvo del general Mina una orden de destierro contra el canónigo Persiva, confinándolo a Cartagena. Presentóse a Cabrera quien le recibió con muestras de la mayor distinción; pero bien pronto empezaron los celos a producir su efecto. Se acordó de que en Chelva existía una facción naciente que convenía fomentar, a cuyo frente se hallaba el estúpido Papaceite. Destinó a Persiva a organizar aquellas bandas indisciplinadas; apenas llegó se hizo dueño de todo, y se dedicó a formar un batallón, el cual sirvió de núcleo a la facción de Chelva y Alpuente. No tardó en llamar a Persiva cerca de sí, reemplazándole con Tallada. Persiva volvió al cuartel general de Cabrera, quien le nombró presidente de una comisión militar permanente, que se formó en Morella. Forcadell influyó con Cabrera para que consintiese en exonerarle del cargo de individuo de la comisión, y agregarle al batallón que mandaba. Terminaron en un completo rompimiento, poco después del bárbaro asesinato del coronel y 60 oficiales de la Reina en las Cabrillas; atrocidad en la se ignoraba si tuvo parte Persiva. A la avenida del Pretendiente, Persiva salió a su encuentro y por su influencia Cabrera nombró a Persiva jefe de E.M. de La Cova. En 1837 Persiva formó parte de la Comisión Ejecutiva del Ejército Real de Aragón, Valencia y Murcia. Anduvo Persiva algún tiempo agregado a la facción de La Cova, hasta que, hallándose en una ocasión inmediato al pueblo de su nacimiento, quiso hacer una visita a su familia, en especial a su madre anciana, que había pasado a vivir unos días en Alcocebre. El famoso Roure (a) Valero, capitán de la partida franca de Vinaroz, debía salir de Castellón a Peñíscola y no hallando proporción de buque que le transportase, tomó la arrojada resolución con algunos de los suyos de atravesar por tierra el espacio que separa ambas plazas. Al atravesar por delante de las casas de Alcocebre, notaron a la puerta de una un caballo ensillado, y un sable pendiente. Intimóle breve e imperiosamente la rendición, y le obligó al momento a seguir con precipitación a la partida, entrando en Peñíscola con su prisionero. Sustanciósele la causa militarmente y fue fusilado por la espalda en la misma plaza en 1837. Cabrera condujo a la vista de Peñíscola a 18 nacionales del pueblo de Jesús y María, que había cogido, y los fusiló en represalia.

EMIGRADO DEL MAESTRAZGO, UN (1840), Vida y hechos de los principales cabecillas facciosos de las provincias de Aragón y Valencia desde el pronunciamiento carlista de Morella en 1833 hasta el presente, Valencia, pp. 206-221.

SÁNCHEZ ADELL, JOSE, DIAZ MANTECA, EUGENIO, OLUCHA MONTINS, FERNANDO y PASCUAL MAS, FRANCISCO (1997), Personajes ilustres castellonenses. Diccionario biográfico de la provincia de Castellón, Castellón de la Plana, p. 127


Blas María Royo de León


Guerrillero carlista español, del siglo XIX, ignorándose las fechas y lugar de su nacimiento y muerte, aunque parece haber nacido en Torreblanca a finales del siglo XVIII. Tras participar en la guerra de la Independencia y en la campaña realista de 1822-23, donde obtuvo el grado de teniente de caballería, fue nombrado comandante de los voluntarios realistas de Torreblanca. En 1833 se lanzó al campo, al frente de una reducida partida carlista, en el reino de Valencia, operando después en el Norte y en Cataluña más tarde, a las órdenes del general Guerqué. Tenía el empleo de coronel y el cargo de ayudante general de estado mayor, siendo ascendido a general en 1836, confiriéndosele el mando de la Comandancia general del ejército carlista en Cataluña en 1837. Sostuvo brillantes combates con las fuerzas de los generales isabelinos Gurrea, Niubó, Iriarte, Osorio, Uzpiroz, Montero, Ayerbe, Conrad y Sebastián, los que no pudieron impedir la expedición de Royo de León a Benabarre, en dicho año. Ascendió a mariscal de campo y llegó a reunir 7 brigadas bajo su mando, que comprendían 23 batallones, con su artillería y caballería. Al emprender don Carlos su expedición hacia Castilla, fue nombrado su ayudante de campo Royo de León, quien después fue gobernador militar de Estella, hasta el convenio de Vergara, al que no quiso adherirse, y emigró a Francia, en donde permaneció nueve años. En 1848 volvió a entrar en España, haciendo de nuevo armas contra Isabel II; fue comandante general de las fuerzas carlistas de la Mancha, cayendo gravemente enfermo y teniéndose que refugiar en Portugal. En 1849, cuando se encontraba luchando al frente de los voluntarios extremeños y manchegos, se acogió a la generosa y amplia amnistía que concedió la reina, acabando sus días en España.

ENCICLOPEDIA UNIVERSAL ILUSTRADA EUROPEO-AMERICANA, Espasa-Calpe, Madrid, 1988.

SÁNCHEZ ADELL, JOSE, DIAZ MANTECA, EUGENIO, OLUCHA MONTINS, FERNANDO y PASCUAL MAS, FRANCISCO (1997), Personajes ilustres castellonenses. Diccionario biográfico de la provincia de Castellón, Castellón de la Plana, p. 128


Tomás Segarra Vergé




Militar y jefe carlista español, nacido en Traiguera (Castellón) en 1846 y muerto en Tortosa en 1895. En 1860 ingresó como soldado en el 2° regimiento de artillería, en el Parque de Valencia; pasó luego a la guardia civil, en donde llegó hasta sargento. Siendo guardia civil de segunda clase tomó la licencia para entrar de alférez en las filas carlistas en 1872, sirviendo a las órdenes del comandante general Joaquín Ferrer y tomando parte en los combates de Chert, Vallbona, Vaalderrobles y Castel de Cabres. En mayo del mismo año levantó Segarra en Masdenverge (Tarragona) una partida compuesta de 6 hombres, que en agosto ascendía ya a 300. Desarmó a los voluntarios liberales de Roquetas, La Cenia y San Carlos de la Rápita y combatió en Regués contra fuerzas liberales triplicadas. Con el grado de comandante mandó el 2° batallón carlista del Maestrazgo, batiéndose en La Iglesuela y entrando en Cantavieja, Maella, Batea, Roquetas y Ulldecona. Asistió al fracasado ataque de Amposta y a la toma de Vinaroz, al sitio de Morella y combates de Monroyo, Hervés y Cati y a la reñida acción de Ares. Marchó después Segarra al Norte para conferenciar con don Carlos, y cuando el infante don Alfonso tomó el mando del ejército del Centro, Segarra, con el grado de coronel, le acompañó tomando parte en las acciones de Gandesa, Alcora y Domeño y, después del frustrado ataque a Teruel, fue sumariado y preso por los carlistas en Cálig, desde donde huyó a Francia, "temeroso de ser pasado por las armas, escribe el historiador carlista barón de Artagán, pues parece que algunos suponían que pretendía sublevar los batallones carlistas que había tenido a sus órdenes". Acabada la guerra en el Centro y en Cataluña, en 1876, Segarra se ofreció de nuevo a don Carlos para reanudar la guerra en el Maestrazgo. El jefe supremo del carlismo, que reconoció la inocencia de Segarra, aceptó su oferta, y éste levantó una partida en los puertos de Beceite, y allí se sostuvo hasta que don Carlos pasó la frontera.

ENCICLOPEDIA UNIVERSAL ILUSTRADA EUROPEO-AMERICANA, Espasa-Calpe, Madrid, 1988.

SÁNCHEZ ADELL, JOSE, DIAZ MANTECA, EUGENIO, OLUCHA MONTINS, FERNANDO y PASCUAL MAS, FRANCISCO (1997), Personajes ilustres castellonenses. Diccionario biográfico de la provincia de Castellón, Castellón de la Plana, p. 93

KOSTKA, ESTANISLAO DE (1877), Efemérides de la Guerra Civil en el Alto Maestrazgo, Morella, p. 197.