LLORENS BAYER, JOSÉ JOAQUÍN

Nació en Villarreal el 12 de agosto de 1807. Conocido por el Alcalde de Villarreal. Hijo de Joaquín de Llorens y Chiva, juez y catedrático de Valencia, y de doña Manuela Bayer y Segarra, de distinguida familia, se educó en las Escuelas Pías de Valencia, de donde en 1823 marchó a unirse con las tropas realistas del general Sempere; pero fue preso en Murviedro y sentenciado a muerte, salvándole la imprevista toma que de Murviedro hizo el mismo Sempere, a quien siguió Llorens hasta la entrada de los realistas en Valencia. Ingresó en el Ejército el 16 de abril de 1825 como cadete del Regimiento de Milicias Provinciales de Chinchilla, en el que prestó servicio, ascendiendo a subteniente de Infantería el 17 de octubre, consiguiendo un Escudo de Fidelidad el 30 de ese mes y el 13 de septiembre de 1827 se retiró con derecho a uso de uniforme. El 21 de octubre de 1828 volvió al servicio como teniente ayudante del batallón de Voluntarios Realistas de Vall de Uxó, desplazándose a Nules, para escoltar a los Infantes Francisco de Paula y su esposa, y a Vinaroz, a recibir a los Reyes de las Dos Sicilias y a la Reina de España, a quienes escoltó hasta Valencia. El 27 de mayo de 1829 ascendió a segundo comandante, el 25 de septiembre pasó al batallón de Voluntarios Realistas de Villarreal nº 18 y el 23 de octubre ascendió a teniente coronel, siendo nombrado Comandante de Armas de Villarreal, puesto que desempeñó durante tres años. En 1832 fue además nombrado alcalde de Villarreal por petición unánime de todo el pueblo, cumpliendo tan a maravilla su cometido que se le prorrogó el cargo. El 8 de noviembre de 1833 pasó al Ejército carlista, conservando su empleo, ante la orden de desarmar a los voluntarios realistas, por lo se puso al frente del batallón de Villarreal, del de Vall de Uxó y de parte del de Onda, proclamando a Carlos V, yendo a Morella, donde fue nombrado vocal nato de la junta gubernativa que presidía el barón de Hervés. Le concedieron el empleo de coronel el 20 de noviembre y tomó parte en las acciones de Catí y de Morella. En 1834 lo hizo en las de Beceite y Alcorisa. Después de la acción de Calanda y de los fusilamientos de Hervés y del coronel Victoria, anduvo errante por las montañas, hasta que en mayo de 1835 logró embarcarse para Cette, desde donde se dirigió a Navarra. Detenido y preso en Montpellier y conducido a Chalons-sur-Saone, pudo fugarse, entrando aquel mismo año en Navarra, nombrándole don Carlos, el 19 de agosto, 2º comandante general de Valencia y Jefe de Estado Mayor. Disfrazado emprendió la marcha acompañado de un ayudante y en Ateca se incorporó las fuerzas de Quilez, quien dirigía una expedición a Molina, asistiendo con él a la acción de este nombre, y luego a la de Cenia. Fue reconocido por las autoridades de Ares, las que le vitorearon y echaron las campanas a vuelo, divulgándose su vuelta y empezando a engrosar las fuerzas carlistas desde aquel momento hasta el punto de que en Ares se le presentó don Vicente Barreda a la cabeza de 250 voluntarios. Empezó Llorens reorganizando las fuerzas de su mando, estableciendo el orden y la subordinación y castigando los excesos.

En 1836 tomó parte en las acciones de Vistabella y Toga, acreditándose su valor y la buena organización de sus fuerzas en la acción de Arés el 28 de febrero contra Buil, que mandaba una columna de 1.000 hombres, derrotándola y obteniendo por esto la cruz de 1a clase de San Fernando. El 19 del mismo mes apareció Llorens de improviso en la villa de Burriana, donde tomó caballos, armas y 800 prisioneros. El 3 de abril, y a pesar de su crecida guarnición, asaltó la villa fortificada de San Mateo; sostuvo la acción de Ademuz el 20 de mayo; la de Castellón de la Plana el 5 de junio; tomó por asalto los días 9 y 10 del mismo mes los fuertes de Alcalá de Chivert, y en los días 15 y 16 los de Torreblanca, interviniendo el 24 en el encuentro de Adzaneta, el 29 en el de Chert, y el 17 de julio en la acción de Soneja, siendo el 21 nombrado presidente de la Junta carlista superior de administración y gobierno de Valencia, desde cuyo cargo organizó la administración y el servicio estadístico, sin dejar por ello de realizar varias acciones de guerra como la de Borriol. Por aquel tiempo tenía todos sus bienes confiscados y presos su padre y hermanas en Valencia, logrando que se canjeasen por prisioneros que él tenía, y obteniendo, merced a la nobleza y cortesanía con que trató a los liberales, que se estableciese entre él y las fuerzas de éstos el canje regular de prisioneros; sin embargo, el padre de Llorens fue de nuevo encarcelado y sometido a tan malos tratamientos que, a consecuencia de ellos, falleció a los tres meses de haber obtenido de nuevo su libertad.

Con dos batallones valencianos se unió a la expedición de Gómez, tomando parte en la acción de Villarrobledo, y dirigiendo el sitio de Córdoba, la que se tomó por asalto, concediéndole don Carlos por este hecho el título de marqués de Córdoba, que nunca usó. Por la toma de Almadén del Azogue fue propuesto para brigadier, tomando parte después en las de Guadalupe, Gaucín y Arcos de la Frontera. Retirado con la expedición a Navarra, tomó parte en el tercer sitio de Bilbao, defendiendo heroicamente el alto de Banderas en la batalla de Luchana. De 1837 a 1839 siguió guerreando en el Norte, distinguiéndose en los combates de Zirauqui, Arroniz y Dicastillo, ganando la segunda cruz de San Fernando y el entorchado de brigadier el 20 de octubre de 1838. Celebrado el convenio de Vergara, entró en Francia con don Carlos el 31 de agosto de 1839, fijando luego su residencia en Rusia. Acogido al decreto de amnistía de 19 de abril de 1848, entró en España el 27 de junio siguiente y el 27 de septiembre fue destinado a las órdenes del capitán general de Valencia, fijando su residencia otra vez en Villarreal, de donde fue nombrado nuevamente alcalde, cargo que aceptó, previa aprobación de don Carlos. Allí operó desde el 11 de octubre como jefe de una columna contra diversas facciones carlistas, sorprendiendo el 14 del mismo mes en Borriol al cabecilla Meseguer, persiguiendo a la partida del Pimentero en la zona de Requena y Utiel, dispersándola, matando al cabecilla Redin y capturando varios prisioneros. En la zona del Ebro comenzó la persecución de la gavilla de Raga, hacia Valencia, consiguiendo que, junto con otro cabecilla, se presentaran a indulto con armas y otros efectos., por lo que recibió las gracias de la Reina. El 23 de febrero de 1849 operó con su columna en persecución del Pimentero, desde Utiel por la provincia de Cuenca, forzándole a abandonarla. Regresó a Valencia el 4 de noviembre, quedando de cuartel. Por Real Orden de 8 de enero de 1850 le fue revalidado el empleo de brigadier de Infantería (con antigüedad de 17 de abril de 1848) y la Cruz de San Fernando que había obtenido en las filas carlistas (Real Cédula de 26 de febrero de 1850, con antigüedad de 31 de agosto de 1839). Murió en Puertomingalvo en 19 de Agosto de 1863.

Hoja de Servicios del Archivo General Militar de Segovia

ENCICLOPEDIA UNIVERSAL ILUSTRADA EUROPEO-AMERICANA, Espasa-Calpe, Madrid, 1988.

SÁNCHEZ ADELL, JOSE, DIAZ MANTECA, EUGENIO, OLUCHA MONTINS, FERNANDO y PASCUAL MAS, FRANCISCO (1997), Personajes ilustres castellonenses. Diccionario biográfico de la provincia de Castellón, Castellón de la Plana, p. 54

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