EL SOLDAET

Alicia Fortea Bellmunt

Esta investigación es un homenaje a todos cuantos fallecieron en la Guerra Civil y el anonimato les ha mantenido lejos de nuestro recuerdo.

AGRADECIMIENTOS

El Dr. Xavier Campos, docente e investigador de la UJI, tutorizó mi trabajo. Gracias a él, supe que la investigación es como hurgar en una cesta de cerezas: sacas una y arrastras otras cuatro.

Quiero agradecer a mi madre, Elodia, el interés que me transmitió por el cuidado de aquella tumba sin nombre y sin nadie que la cuidara.

Le quiero agradecer muy especialmente a María Dolores, hermana de José Manuel, la información y el afecto que me ha demostrado desde que nos conocimos con motivo de esta investigación. El encuentro que tuvimos fue hermoso, ya que ambas encontramos algo que íbamos buscando.

A María Dolores le debo, sobre todo, una nueva forma de afrontar la vida y la fe. Ella me ha convencido de que tengo un ángel de la guarda: el soldaet. Esta coincidencia se hace casi mágica si tenemos en cuenta que desde mi más tierna infancia he sentido un especial cariño por aquel soldaet. Como os podéis imaginar, este dato junto con las palabras de su hermana me hacen pensar que efectivamente existe “algo” que une al soldaet y a mí.

PRÓLOGO

Durante la guerra civil española murió mucha gente lejos de sus hogares. A la mayoría de ellos ni siquiera se les trasladó a sus lugares de origen y fueron sepultados en zanjas comunes, en los lugares en que habían fallecido. Sus tumbas permanecen olvidadas sin flores, sin visitas y algunos de ellos sin ninguna inscripción.

Al lado de la tumba de mi abuelo se encuentra uno de aquellos desconocidos, que reposa bajo una sencilla cruz de hierro, sin ningún tipo de identificación.

Durante años acompañé a mi madre a visitar a su padre, y escuché con creciente interés la historia del soldaet, venido de muy lejos y muerto muy joven. Ella, mi madre, se encargaba de llevarle flores, rezarle oraciones y mantener vivo su recuerdo. Nunca supe con certeza cómo mi madre conocía estos datos; creo que fue a través del cura del cementerio que, durante algún tiempo, se ocupó del arreglo de la sepultura y de llevarle flores. Toda mi familia ha sabido siempre de la existencia de la tumba de aquel joven soldaet, al que yo creía muerto hacia 1944.

El 1 de enero de 1997 murió mi madre, y yo sentí que debía recoger su testimonio, porque nadie muere del todo, si su recuerdo permanece vivo en la memoria de alguien.

Tumba del soldaet en el cementerio de Castellón

CONTEXTO HISTÓRICO

A finales de junio del 38, después de entrar las fuerzas franquistas en Castellón, se había llegado a una situación muy tensa, al frenarse de manera brusca el avance de las Divisiones de Aranda y García Valiño.

El día 30 de junio, la IV División de Navarra ocupa todo el macizo situado al Norte de la carretera que desde Artana lleva a la de Bechí-Villavieja. La resistencia opuesta se alzó encarnizada y una loma se llegó a perder y recuperar hasta tres veces. La maniobra de la 4ª División creó una situación insostenible para las fuerzas republicanas, auténticamente heroicas en la defensa de Bechí, disputada localidad que el 1 de julio era ocupada por la 55 División, la cual alcanza además la ermita de San Antonio.

El día 2, la 1ª División llega a Tales, penetra al oeste del barranco de Artana y corta la carretera de Artana-Eslida resistiendo fortísimos contraataques del ejército republicano.

El día 3 se rebasa el cruce de la carretera de Villavieja a Artana, despejando la carretera, permitiendo el paso por la misma de material pesado, pero fuertes contraataques les impiden mantenerse en la línea alcanzada. El día 4 se ocupa Artana. La 4ª división de Navarra alcanza la vertiente Norte del Vértice Puntal, al oeste de Villavieja (seguramente en este lugar es donde fue herido el soldaet, muriendo el día 5).

El día 5 se coronará la conquista del vértice Puntal, tras vencer una resistencia tenaz y sufrir luego fuertes y numerosos contraataques, que harán que se pierda una posición. Las tropas nacionales saltan del río Seco al río San Antonio, ocupando Burriana y su Grao. Este avance a unos quince kilómetros de la costa, llega hasta la desembocadura del barranco de San Antonio, ocupa Mascarell y llega a las inmediaciones de Nules.

El día 6 se llega a la Sierra de Espadán y se completa la ocupación del Puntal. Las divisiones 84, 4 y 55 van extendiéndose por todas las direcciones dentro del macizo del Puntal. El 7 se ocupa Veo y Villavieja, y el 8 la división 83 ocupa Nules.

La ocupación de Nules colocó a los generales Aranda y García Valiño en condiciones de afrontar la Sierra de Espadán, barrera natural llena de dificultades y de excelentes fortificaciones republicanas, donde los movimientos eran muy difíciles. El soldaet fue herido en cualquier lugar de estos citados; creo que en la toma del Puntal, falleciendo el día 5 en el hospital de Castellón.

La masa de tropas y material que iban a enfrentarse en Levante eran:

Nacionales:
-19 Divisiones y dos Brigadas de Caballería, con 227 batallones y 20 escuadrones.
-645 cañones.
-400 aviones.
El cuerpo del Ejército Voluntario recibió el refuerzo de la 5ª División de Navarra (coronel Bautista Sánchez) y entró en fuego con un total de 38 batallones. Los batallones de carros, 1 batallón mecanizado, 250 cañones,
42 piezas antitanques y 56 cañones antiaéreos.

Republicanos.
-16 Divisiones, con 220 batallones.
-1 brigada de Caballería.
-100 carros de combate.
-200 piezas de artillería.
-128 aparatos de aviación.
En la retaguardia existían, en periodo final de organización, cinco Divisiones más.

CAPÍTULO I

Desde que tengo uso de razón ha estado presente en mi vida la figura del soldaet. Pensé muchas veces sobre su vida y cuál habría sido su nombre. Mi madre murió en 1997 y al visitar más a menudo el cementerio, mi interés por el soldaet se acrecentó y llegó a convertirse casi en una obsesión.

Pasó el tiempo y algunos años más tarde mi interés había aumentado de tal modo que decidí emprender mi propia investigación. Sabiendo la fecha en que fueron enterrados los “vecinos” de su tumba busqué en el registro del cementerio antes y después de estas fechas (22-1-44) y (19-2-44), pero el soldaet no estaba en dicho registro. Decepcionada lo dejé estar.

Al comenzar tercero de la Universitat per a Majors y proponernos hacer un proyecto de final de ciclo, no lo dudé ni un momento: mi proyecto sería el soldaet. Estaba decidida a sacarlo por fin de la oscuridad. Volví al cementerio y con la ayuda del personal que allí trabaja pudimos averiguar, ¡por fin! su nombre: José Manuel Latorre.

Mi emoción fue indescriptible. No fue en 1944 cuando murió, sino el 5 de julio de 1938. La fecha que yo creía que era la de su muerte no era sino la de su traslado (28-1-1944) al enterramiento que yo había conocido.

Este mismo mes solicité un acta de defunción en el Registro Civil, y a través de ella pude averiguar que falleció a consecuencia de “heridas recibidas en acción de guerra”. No había más datos, sólo su nombre y una anotación que decía: alférez. Sin esta anotación no hubiera podido seguir con la investigación ya que los alféreces constaban en el archivo de Ávila.

ALFÉRECES PROVISIONALES

El 2 de noviembre de 1936, la Junta de Defensa Nacional convoca en Burgos las primeras plazas de Alférez Provisional, para jóvenes con más de 20 años que tuvieran el título de bachiller o equivalente, y que hubieran estado como mínimo 6 meses en el frente. Éstos se formaron en Academias Militares o centros de entrenamiento. Las Academias de Infantería eran: Ávila, Granada, Pamplona, Riffien (Marruecos) y Fuencaliente. El nombre de Alférez Provisional se tomó para diferenciarse de los oficiales del ejército regular.

De estas academias salieron unos 50.000 hombres, y alrededor de 20.000 de ellos perdieron la vida en el campo de batalla, ya fuera en tierra, mar o aire. Se decía: Alférez Provisional, cadáver efectivo.

Los Alféreces formaban el grueso del cuerpo de oficiales. Sumaban aproximadamente un 90% de sus efectivos. Procedían en su mayor parte de las filas estudiantiles.

Varios años después de terminar la guerra se fundó la asociación de “Hermandad del Alférez Provisional”. Su primera reunión importante se celebró el 1º de julio de 1959 y a ella acudieron 4.000 veteranos. Se realizó en Garabita, el cerro más alto de la Casa de Campo de Madrid.

Al terminar la guerra muchos continuaron el las fuerzas armadas, otros volvieron a sus actividades en la vida civil.

Quiero aquí tener un recuerdo para todos los que murieron ese día, estuviesen donde fuesen. Sé algunos nombres, los que fueron enterrados en Castellón: Cesáreo, Miguel, Pedro, Ricardo, Manuel, Pietro, Nicolás, etc. y doce más de los que ni siquiera sé su nombre, ya que constan como “sin identificar”. Todos ellos fueron enterrados en la zanja 5ª desde el nº 19 hasta el nº 56 (José Manuel con el nº 45), y desde aquí aún puedo imaginar la desolación que sentirían sus familiares al no tener siquiera el consuelo de dar sepultura a sus seres queridos.

Al ordenar el traslado de José Manuel Latorre se le añadió el segundo apellido, que resultó ser Mareleneu, con este nuevo dato intenté averiguar quién se hizo cargo de las tasas del susodicho traslado. Para ello cursé solicitud al Excmo. Ayuntamiento de Castellón y de nuevo con ayuda del personal del mismo, con mucha paciencia y amabilidad de su parte, recibí un certificado que dice así: “En el Libro Diario de Intervención de Ingresos, correspondiente al ejercicio de 1944 y a 1 de febrero, aparece el asiento que literalmente copiado dice así: “Cargareme_122, concepto_44, capítulo 8, artículo_1. De Carlos Latorre Gutierrez, sepultura nº 16, mª, 2. Tº 4. Importe 400 pts”.

Pensé que ese nombre debía corresponder al de su padre. En efecto, tenía razón.

Envié estos pocos datos al Instituto de Historia y Cultura Militar, Archivo General Militar de Segovia, recabando información, y cuál fue mi sorpresa cuando el 18-2-04 recibí respuesta. Aunque muy poca, era suficiente para que apareciera el nombre del soldaet con toda claridad: José Manuel Latorre Mac-Lennan, no Mareleneu como está inscrito en el cementerio.

Conocí, por fin, los primeros detalles de la vida militar de José Manuel. Éste, reuniendo todos los requisitos para realizar el curso de Alférez Provisional ingresó en la academia de Riffien (Marruecos) el 25 de noviembre de 1937, y terminó como el tercero de su promoción el 11 de enero de 1938, pasando al cargo de subinstructor de dicha Academia el 20 de enero de 1938.

Al cesar en el desempeño de su cometido en esa Academia, en junio del mismo año, pide por orden de preferencia:

1º. Brigadas Mixtas Legionarias
2º. Ejército del Centro

Es destinado a la 150 División para la 15 Bandera de la Legión por orden del 13-6-38 (B.O. 601). Sólo ocho días después, por guerra, se le manda al 6º Batallón de Infantería San Marcial 22 (B.O. 613).

Solicité más información a las Brigadas de la Legión “Rey Alfonso XIII” en Viator (Almería) y al Archivo General Militar de Ávila. A finales de abril de 2004 recibí información de estos archivos: escueta la de Viator, pero extensa la de Ávila: José Manuel pertenece a la 4ª División de Navarra, mandada por el general D. Camilo Alonso Vega. Es herido el 4 de julio de 1938 en el frente de Nules y muere el 5 en el hospital. Sabemos por la documentación del archivo militar de Ávila que él fue declarado apto para el servicio los primeros días de julio y que murió el 5 de julio, por lo que podemos afirmar que fue llegar a su destino y ser muerto.

Parte de aptos

Parte de heridos

Parte de bajas

Aunque tenga su hoja de fallecimiento en campaña no logré averiguar su fecha de nacimiento, aunque consta que nació en San Cebrián de Muda (Palencia), que era soltero, y que sus padres se llamaban Carlos y Matilde.

Hoja de fallecimiento en campaña

Llegados a este punto, mi curiosidad era enorme e intenté por todos los medios averiguar más cosas sobre su vida. Para ello me dirigí a la Delegación de Estadística (dos solicitudes denegadas).

Con sus apellidos y año aproximado de nacimiento averigüé que tenía dos hermanas que a día de hoy todavía viven, pero a la mencionada delegación les fue imposible facilitarme cualquier dato más, por la privacidad de los mismos. Sin saber a quién pedir más información intenté averiguarlos por mi cuenta, utilizando para ello el listín telefónico.

Localicé a alguno de los heridos en esas fechas. Nadie de ellos le conocía. Sólo pudieron decirme que durante esos días hubo mucho movimiento de tropas, y como consecuencia, gran número de muertos y heridos.

No aparece ningún número de teléfono a nombre de Latorre Mac-Lennan, así que pedí información que contuviera Mac-Lennan como primer apellido.

Obtuve algunos números y con ellos comencé mi búsqueda. Marqué el primero y no me lo podía creer: la persona con la que contacté dijo haber oído hablar a su padre de un pariente suyo que murió en Nules, durante la Guerra Civil. Contacte de nuevo con varias personas más, hasta que pude lograr, al fin, hablar con Mª Dolores Latorre Mac-Lennan, religiosa de la orden de las Irlandesas, hermana de José Manuel.

Hermanas de José Manuel

CAPÍTULO II

José Manuel nació en 1915 en una urbanización llamada Peñota, cerca de Santurce (Vizcaya). Era el 4º hijo de una familia de siete hermanos. En la actualidad viven Mª Elisa y Mª Dolores, ambas religiosas.

La niñez y adolescencia las vivió en Bilbao, fue al colegio de los Jesuitas, donde hizo su primera comunión. Los veranos los pasaba con toda la familia en una gran casa que sus abuelos maternos tenían en Santurce.

Creció y se educó en el seno de una familia acomodada, profundamente religiosa. Era una persona sensible y llena de fe. Tenía mucha afición a la música clásica. Tocaba el piano y el violín.

Hizo la carrera de Derecho por libre, ya que estaba en un pueblo minero llamado San Cebrián de Muda (Palencia) al que se trasladó su familia ya que su padre, ingeniero de minas, era el director de las minas llamadas Mac-Lennan.

Estando en Santander, lleno de planes e ilusiones por levantar el negocio familiar que en aquel momento no era muy boyante, empezó la Guerra Civil. Quedó incomunicado de la familia y fue destinado a un batallón de castigo hasta que unos familiares que vivían allí lo escondieron en su casa junto a un padre jesuita que estaba perseguido. Metidos en una bodega, en un sótano, pasaban el día, y por la noche subían y, con las persianas cerradas, el jesuita celebraba la eucaristía.

Reproduzco las cartas de José Manuel a su  padres desde Santander, fechadas en el año 36 y el 11-1-1937.

Carta de 1936

Carta de 11-1-1937

No sé la fecha, pero tuvo que ser entre febrero y mayo de 1937, cuando se le trasladó a Bilbao, gracias a las gestiones de una tía suya ante el que era, en aquel momento lehendakari, José Antonio de Aguirre y Lecube.

Es preciso saber que el lehendakari Aguirre, -conocido popularmente por sus adversarios políticos con el apodo de Napoleonchu- había sido un popular futbolista del Ath. de Bilbao. Por otra parte, Eduardo Mac-Lennan Marmolejo, hermano de la madre de José Manuel, había sido portero titular de dicho club de fútbol, habiendo, por consiguiente, cierta amistad o conocimiento directo entre la familia de José Manuel y el lehendakari Aguirre. Hay una carta remitida desde allí el 16-06-37 en la que agradece a su tía Isabel lo que ha hecho por él.

Bilbao es conquistado por las tropas franquistas el 19 de junio de 1937, y poco después José Manuel se incorpora al ejército nacional, siendo destinado al frente de la Casa de Campo de Madrid.

Desde que llegó a la Casa de Campo hasta que ingresó en la academia de Riffien en noviembre no conseguí más datos. Supongo que escribiría más cartas hasta el día de su muerte pero sólo tengo constancia de una tarjeta que mandó desde Zaragoza camino de Castellón. Ésta fue recibida por su familia un día antes del 14 de julio de 1938, fecha ésta en que se les comunicó su muerte.

Carta de 16-6-1937

LAS RAICES FAMILIARES

Su abuelo materno, Francisco Mac-Lennan y White era inglés, de padre escocés y madre irlandesa. Vino a España en 1873 para ejecutar la construcción del ferrocarril minero de Río Tinto, con la compañía “Matheson y Compañía” de Londres.

En Valverde del Camino, cerca de Río Tinto, pernoctaban, y allí conoció a la que sería su mujer: Matilde Marmolejo, natural de Palos de Moguer. Tuvieron 10 hijos: 4 mujeres y 6 varones. Una de ellas, Matilde Mac-Lennan Marmolejo, madre de José Manuel.

Madre de José Manuel

El padre de José Manuel tenía 4 hermanos. Un hermano de su madre estudiaba ingeniería de minas en Inglaterra y en clase conoció a Carlos Latorre Gutiérrez. En verano, cuando vino a la casa familiar de vacaciones, trajo a su compañero Carlos. Éste se enamoró de su hermana (que es la madre de José Manuel) y se casaron.

Padre de José Manuel

José Manuel, de pequeño, vestido con el traje regional

José Manuel con sus hermanas, Pilar y Mercedes

José Manuel en una de sus últimas fotografías

José Manuel, de pequeño, en el colegio de los Jesuitas en Bilbao

BIBLIOGRAFÍA