ASENSIO NEBOT, el Fraile


Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) fueron muchos los españoles que, de forma anónima, contribuyeron a la expulsión de los franceses que habían ocupado la Península Ibérica. Otros, demostrando tener auténtica madera de líderes, asumieron el mando de unidades militares y de partidas de guerrilleros, alcanzando en aquellos años una merecida fama. Pero el tiempo transcurrido ha dejado en el olvido sus hazañas y, cuando estamos a punto de conmemorar el bicentenario de aquella guerra, son desconocidos incluso para la mayoría de los historiadores.
Sirvan estas líneas para rendir homenaje a uno de los jefes guerrilleros más importantes de aquel conflicto, que, por enfrentarse al absolutismo durante el posterior reinado de Fernando VII, fue marginado por los historiadores del momento. Confiamos en que este relato de algunas de las acciones protagonizadas por el Fraile anime a los investigadores a profundizar en su historia.
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El lugar y fecha de su nacimiento fueron dados a conocer por Vicent Felip Sempere, que localizó la inscripción de bautismo de Ascencio Miguel Joseph, hijo de Ascencio Nebot y de Esperanza Clofente, nacido en la villa de Nules el 30 de septiembre de 1779. Ingresó joven en el convento de Nuestra Señora del Rosario de Villarreal, de franciscanos reformados de San Pedro de Alcántara, pero con la llegada de los franceses lo abandonó, incorporándose a las guerrillas del Maestrazgo en marzo de 1810 en las que pronto se convirtió en jefe de partida.
Puesto al frente de su guerrilla sostuvo durante todo el año reñidos combates contra los franceses y tan pronto peleaba en Valencia como en Teruel, moviéndose con rapidez extraordinaria y manteniendo siempre la alarma entre los invasores, que nunca podían darle alcance. Probablemente no actuó de forma independiente hasta finales de 1811, que es cuando comenzó a adquirir cierto renombre, lo que pudo deberse a ver hollada su patria chica, concentrando sus esfuerzos en nuestra provincia. Todas sus acciones estuvieron encaminadas a interrumpir las comunicaciones del invasor, el denominado Ejército Imperial de Aragón, con Francia.
La primera acción protagonizada por su propia partida se produjo la noche del 26 al 27 de diciembre de 1811, cuando penetró ocultamente en Castellón con unos 300 voluntarios y sorprendió a varios soldados franceses alojados en la posada del León, en el arrabal de San Francisco, matando a uno de ellos y haciendo prisioneros a los demás. Alertada la guarnición francesa se entabló la lucha en las calles Enmedio y Trinidad, que duró algunas horas y provocó varios muertos por ambos lados. Y no volvemos a tener noticias de él, hasta que el 21 de marzo del año siguiente atacó en Nules el fuerte francés de San Miguel, con el resultado de un muerto por cada bando.
Los meses siguientes los dedicó a la vigilancia de las fuerzas francesas y cuando tuvo suficiente conocimiento de la organización establecida por el ejército de ocupación, dio comienzo a una desenfrenada persecución de los franceses. El 2 de agosto destacó a varios guerrilleros a observar al enemigo en Nules y Castellón, mientras atacaba a treinta y un franceses en Artana, matando a cuatro, cogiendo prisionero a uno y haciendo huir a los demás; a los tres días volvieron 200 franceses, pero reforzada la partida con 80 tiradores y 12 lanceros, se entabló el combate durante tres horas hasta que los franceses huyeron hacia Castellón, dejando dos muertos y seis heridos. Cinco días más tarde, capturó un convoy en La Señera, al sur de Torreblanca, haciéndose con 644 fusiles, 200 granadas reales, 160 bombas y dos prisioneros, además de causar dos muertos a los franceses.
El general francés Mazzuchelli, con 1.300 infantes y 80 jinetes, salió de Castellón el día 17, siendo atacado desde Benafigos por el Fraile con 500 o 600 hombres, quien, tras un combate de más de tres horas, tuvo que replegarse hacia Vistabella; al día siguiente se encontraron sobre el terreno más de 160 franceses muertos, siendo muchos los heridos que regresaron a Castellón. Desde Vistabella mandó, a continuación, una compañía para cortar las comunicaciones con Castellón, capturando un convoy de raciones procedente de Adzaneta, por lo que Mazzuchelli ordenó la retirada por Benafigos y Lucena hasta Castellón; el Fraile sólo tuvo un muerto y tres heridos, mientras que los franceses tuvieron algunas bajas más, entre ellas un capitán y un teniente. Dos días después atacó Morella, obligando a los franceses a encerrarse en el castillo, recaudó contribuciones y recogió soldados dispersos.
Los oficiales españoles afrancesados que acompañaron al rey José en agosto desde Madrid a Valencia, fueron alojados en Moncada, donde al mes siguiente fueron atacados por el Fraile, que se apoderó de sus equipajes y caballos y pasó a cuchillo a buen número de ellos, por lo que el resto fueron trasladados a Segorbe. El 13 de septiembre entró en Alcañiz y quemó todas las propiedades del corregidor, el afrancesado Mariano Pascual, y de otros ocho, a los que había intentado capturar pocos días antes; en casa de Pascual cogió 50 fusiles y una bandera de los gendarmes, poniendo en libertad a cuarenta presos, capturando doce caballos y quemando todos los víveres que no pudo llevarse.
En octubre, el mariscal Suchet encomendó al 3er regimiento ligero, junto con el 3er batallón del 11º regimiento de línea y 120 cazadores, la protección de las comunicaciones entre Sagunto y Tortosa; el 29 el Fraile se situó entre Oropesa y Torreblanca, donde sorprendió al último convoy de civiles y reformados que de Valencia se dirigía a Francia. Tras cuatro horas de combate, la escolta logró abrir paso al convoy, aunque tuvo cuarenta bajas entre muertos, heridos y prisioneros; entonces Suchet envió a 1.500 infantes de la brigada Pâris desde Requena, al mando de Mazzuchelli, en persecución del Fraile, hacia la parte de Lucena y de Vistabella, al mismo tiempo que el 3º ligero lo buscaba por Benicarló, Morella, Segorbe y Sagunto, maltratando a los alcaldes, cogiendo rehenes y ahorcando a los guerrilleros que capturaba; era una operación de castigo, ya que en la acción anterior los guerrilleros habían rematado en el campo a veinticuatro heridos. En este tiempo los franceses denominaban a los guerrilleros de Nebot los “fingidos ingleses”, porque vestían un uniforme semejante al de los británicos.
Al tener noticia de que desde Valencia salía en su persecución hacia la zona de Vistabella Mazzuchelli con 3.000 infantes y 300 jinetes, de las brigadas Pannetier y Pâris, a los que se sumaron otros 1.000 infantes y 70 jinetes desde Castellón, del 3er regimiento, al mando del brigadier Isidore Lamarque, en dirección a Morella, por lo que, el día 2 de noviembre, repartió sus tropas en 11 grupos, que lograron escapar de los franceses, trasladándose de Vistabella a Benasal; al enterarse de que Suchet había ordenado a Mazzuchelli extraer urgentemente mozos, granos y dinero de los pueblos inmediatos, ofició a todos ellos ordenándoles salir de sus hogares bajo pena de muerte, logrando que Mazzuchelli tuviera que retirarse por falta de víveres hacia Segorbe sin recaudar nada, acosado por la guerrilla; durante esta operación, según el Fraile, los franceses perdieron ochenta y cuatro hombres, entre muertos y prisioneros, mientras que sus bajas fueron sólo de un herido y un prisionero, lo que resulta muy exagerado. Por ello, el general francés expidió el día 3 de noviembre un decreto ofreciendo 1.000 duros por la persona y 800 por la cabeza de cualquier jefe de cuadrilla, a lo que respondió Nebot que, para él, Mazzuchelli sólo valía dos dineros, si se lo entregaban vivo, y uno, si le hacían llegar su cabeza; también se amenazó con ejecutar a cualquier Justicia de los pueblos en los que fuese asesinado algún soldado al servicio de los franceses y se dispuso que se diera la máxima protección a todo miembro de la guerrilla del Fraile que se entregara. El 22 de noviembre tomó parte en la acción de Viver y el 1 de diciembre se halló, de nuevo, en Torreblanca.
Uno de sus objetivos preferidos, porque podía sorprenderles empleando partidas de pequeña entidad, lo constituían las patrullas encargadas de recaudar las contribuciones por los pueblos, como cuando ochenta y cinco franceses que requisaban raciones en San Jorge, La Jana, Rosell, Canet y Traiguera sufrieron el 4 de diciembre un ataque del Fraile, que procedente de Benlloch les hizo nueve muertos.
La intensa actividad desarrollada por el Fraile, que obligaba a los franceses a distraer numerosos efectivos para encargarse de dar escolta a cualquier clase de convoy, hizo que Suchet se planteara el adoptar una solución definitiva, ordenando formar una columna móvil con 5 compañías de élite del 11º regimiento de línea, reforzadas con tropas de los depósitos del Ejército del Mediodía y un pelotón de cazadores italianos, todos al mando del jefe de batallón Ronfort; al mismo tiempo, se adoptaron medidas contra los pueblos que ayudaban al Fraile, que inicialmente se limitaron al envío de diversas proclamas en tono amenazante. La persecución de Ronfort fue tan implacable que consiguió mantener abiertas las comunicaciones con Francia, aunque no logró su objetivo final, que no era otro que la captura del cabecilla guerrillero. Ese mismo mes de diciembre pasó por Nules un destacamento de 75 hombres de la “Columna Movible”, con el capitán Girard al mando.
El 10 de diciembre destacó a una compañía de cazadores hasta Artana y a dos de caballería hasta Adzaneta, pretendiendo distraer la atención de las tropas francesas de Castellón, Onda y Alcora, mientras él pensaba dirigirse a Segorbe con el resto de sus fuerzas, pero al tener noticias, por un espía que tenía en Castellón, de que un convoy escoltado por 400 franceses salía en dirección a Tortosa, salió en su persecución; ordenó a una compañía de cazadores que atacara Onda, a otra de tiradores que lo hiciera sobre Alcora y a la primera compañía, mandada por el capitán Benito Mulet, le señaló como objetivo Borriol, buscando el mantener ocupado al enemigo para dedicarse a su objetivo. Con tres compañías de infantería y dos de caballería se trasladó de Adzaneta a Cabanes y preparó la emboscada; la vanguardia francesa, formada por 24 infantes y 4 jinetes cayó prisionera, mientras que la retaguardia formó el cuadro intentando resistir, pero no aguantó los sucesivos ataques del Fraile y se retiró a Torreblanca, abandonando el convoy.
Ronfort, “Teniente Coronel Comandante de la Columna Móvil contra el Fraile”, envió un aviso el día 12 desde Castellón a todos los pueblos bajo la influencia de Nebot en el que relataba que éste cortaba las narices y las orejas de los correos dirigidos a los Justicias, que fusilaría a diez parientes de los guerrilleros por cada persona a la que atacaran, que en Vistabella le habían cogido una lista de sus guerrilleros y que por otras cartas capturadas se habían localizado sus almacenes de Mosqueruela.
Ese mismo día el general Mazzuchelli llegó a Benasal, desde Vistabella, venciendo previamente la resistencia ofrecida por el Fraile en el Loretó y Solanas; el 16 salió Ronfort, con el apoyo del 5º ligero, pasando por Benlloch y San Mateo; dejó al comandante Bardout en Morella y siguió el 18 por Catí, Benasal y Culla; el 19 casi le sorprendió en Vistabella, pero el Fraile con algunos jinetes huyó hacia Mosqueruela, mientras sus infantes se escondían en las montañas; Ronfort encontró en un convento cercano a Mosqueruela las municiones y equipos de los guerrilleros y los incendió al día siguiente; el 21 el Fraile logró escapar en Puertomingalvo, pero sus 30 jinetes de escolta cayeron prisioneros; el 22 intervino en la acción de Borriol, en la que envió al capitán Mulet para que atacara a 90 franceses que habían entrado en la localidad la noche anterior, mientras él le socorría con la caballería; una hora antes de llegar a La Pobleta le informaron de que excepto dos huidos y 18 prisioneros, el resto habían sido degollados, teniendo por su parte sólo un herido; el 23 Ronfort reunió su columna en Lucena, sin haber logrado capturarle; en Navidad fue Ronfort el ocupante de Benasal, en persecución del Fraile.
Una de las partidas del Fraile, mandada por el subteniente Blas Bernal, se apostó el día 28 con sólo seis soldados en el camino de Castellón de la Plana, haciéndose con un cargamento de 1.400 pantalones y diversas piezas de lienzo que transportaban cuatro soldados de caballería franceses; aunque a retaguardia venían 200 infantes, éstos no intervinieron, pues al ver los cadáveres de tres de los de caballería, emprendieron la huida creyendo que eran muchos más los guerrilleros.
Aprovechando que la carretera de la costa entre Valencia y Tortosa había quedado desguarnecida en diciembre, por dedicarse a la persecución de Villacampa el regimiento que la protegía, y al tener noticia en Benlloch el día 30 de que había llegado a Torreblanca una brigada de artillería, con doscientos hombres, que tenía previsto salir hacia Castellón al día siguiente, decidió atacarla; a las cuatro de la mañana dispuso a su gente en La Señera y, cuando llegaron los de infantería y caballería, los dejó pasar hasta que los tuvo emboscados, arremetiéndoles violentamente, al tiempo que los lanceros y húsares entraban por vanguardia y retaguardia para coparlos; eran 59 vehículos de artillería, escoltados por dos oficiales italianos y 105 artilleros y soldados, que fueron rodeados por 400 infantes y 300 lanceros y húsares del Fraile; aunque los franceses lograron hacer fuego con una pieza de a 4 contra los guerrilleros, éstos mataron a veintiocho de la escolta y cogieron ciento dos prisioneros, capturando más de cien caballos y mulas, dos cañones y ocho carros, además de numeroso botín que repartió con sus hombres; conducidos a Cabanes los prisioneros fueron aniquilados; diez de los vehículos fueron incendiados y el resto quedaron abandonados, siendo recuperados por los franceses al día siguiente.
A finales de diciembre tenía en Vistabella más de 500 prisioneros, habiendo minado el edificio en el que estaban encerrados, por si el enemigo pretendía liberarlos. Suchet envió a finales de diciembre al 3º batallón del 5º ligero a Segorbe, para apoyar las operaciones de Ronfort en el Maestrazgo y asegurar las comunicaciones con el general Pannetier, que se había trasladado a principios de mes desde Segorbe hasta Teruel, con los regimientos 10º y 20º de línea, el 1º ligero italiano y los caballos ligeros westfalianos. El día de Nochevieja, Nebot publicó una proclama en Culla por la que convocaba a todos los pueblos de su zona de influencia a realizar elecciones de alcaldes, regidores, …, prohibiendo la asistencia de quienes hubieran servido a los franceses, a los que sólo les permitía desempeñar funciones de pregoneros, tenderos y taberneros. Cruz Román afirma que logró que los franceses sólo cobraran el primer tercio de las contribuciones de este año exigidas a los pueblos, mientras que él recibió íntegramente las que habían ordenado las Cortes de Cádiz, también formó una Junta de Partido, desde la que se dictaron diversas medidas de carácter administrativo.
Cuando comenzó 1813 tenía sitiada Morella, con la guarnición encerrada en el castillo, donde, poco antes, Guerrero había creado una milicia de paisanos que reforzaron las guardias junto a los franceses, para rechazar a los guerrilleros; mantenía un fuego constante contra los franceses con los dos cañones que tenía en su poder, llevando muy adelantados los trabajos de una mina. El 9 de enero Ronfort apareció por Benasal en persecución de Nebot, llegando a matarle a dos de la guerrilla, y el 14 estuvo a punto de capturarle en una emboscada, tendida en Villafranca, siendo perseguido hasta Benasal.
El 14 de enero Ronfort, como jefe de la “Columna Volante contra el Fraile” dio aviso a los pueblos del Camino Real de que por cada correo o militar detenido o muerto serían encarceladas diez mujeres y un clérigo, que no serían devueltas mientras no le fueran entregados dos fusiles por cada una; relataba que entre el 5 y el 11 de enero había huido el Fraile con 10 jinetes, que en Zucaina lo había hecho sin esperar el combate y que en Vistabella abandonó hasta el sombrero y la comida para salvarse, huyendo con 30 lanceros y con 60 desertores napolitanos que se la habían unido; que, en Aragón, Villacampa lo detestaba y había prohibido que le diesen raciones y que como en las Cuevas había preparado una emboscada a 50 “valtichuros” (voltigeurs), en represalia habían sido fusilados 14 paisanos, el secretario del ayuntamiento había sido ahorcado y el cura, con una soga al cuello, había sido conducido con 100 mujeres hasta San Mateo.
Toda una serie de proclamas, en las que poco a poco fueron endureciéndose las amenazas, fueron hechas públicas por Ronfort; en una, firmada en Cabanes el 17, aseguraba a los guerrilleros que se entregasen la misma protección que a sus soldados y que, por cualquier insulto (pensamos que debe entenderse agresión) que recibieran ellos o sus padres, serían detenidas o fusiladas diez de las amigas más hermosas de los miembros de la guerrilla del Fraile; en otra, fechada el 24 en Benicarló, informaba de que todos los guerrilleros desde La Cenia hasta Castellón, por un lado, y desde La Cenia hasta San Mateo, Cabanes y Villafamés, por otro, habían entregado sus armas y que esperaba lo hicieran pronto los de Castellón a Murviedro y de Alcora a Segorbe; al mismo tiempo, aseguraba que los napolitanos unidos al Fraile habían escrito a Suchet pidiéndole el perdón y que éste los había admitido de nuevo en sus filas; en una tercera proclama, avisó de que fusilaría a todo paisano que huyese ante la presencia de su columna, se encontrase armado o no, para evitar la costumbre de los guerrilleros de no vestir el uniforme y esconder las armas al verle venir; también afirmó que aplicaría la misma pena a todo aquel que hiciera hogueras avisando de su llegada.
Miembros de su guerrilla entraron en Vinaroz el 2 de febrero y pegaron una proclama en la calle Mayor y, días después, fueron ejecutados seis vecinos de Rafelbuñol que habían pertenecido a las partidas de Aparici y del Fraile, tras ser apresados en una cueva de Sagunto. Al parecer, el día 14 el Fraile se encontraba en Cantavieja, perseguido por la columna de Ronfort y allí pidió 50 raciones para los restos de su fuerza, pues en la última acción había perdido 300 hombres, entre muertos y prisioneros, quedando exterminada totalmente su caballería; también fue abandonado por sus oficiales, sargentos y soldados que se presentaban en número considerable al jefe de batallón Bardout; al menos, esa era la información distribuida por Boudel, Comandante de Benicarló; al menos en parte, fueron confirmados estos datos por el propio Nebot en una proclama del 16 de enero en la que reconocía haber sufrido numerosas deserciones, por lo que multaba a los alcaldes afectados con mil reales de vellón, a los escribanos de los ayuntamientos con 400 y a los padres de los desertores con 200.
Ronfort dictó en Morella, el 25 de febrero, una orden prohibiendo a los Justicias de Ares, Benasal, Culla, Chodos, Benafigos, Adzaneta, Useras, Sierra, Villanueva, Cuevas, Albocácer, Tírig y Catí que facilitasen reclutas al Fraile, amenazando en caso contrario con que por cada quinto que sacase el Fraile se pagarían 1.000 pesetas de multa y las mujeres serían llevadas presas a un fuerte, precisamente las más ricas; el 11 de marzo emitió el aviso desde Traiguera y el 15 también llegó a Castellón de la Plana.
A primeros de marzo, Suchet ofreció a tres reos de muerte la libertad, mil duros a cada uno y un empleo, si se infiltraban en su partida y lo asesinaban, pero fue advertido por el cónsul de Inglaterra, Pedro Tupper, y logró evitarlo; el cónsul se había trasladado a Alicante, tras la caída de la capital del reino, y desde allí mantenía informado al Fraile de las intenciones de los franceses, al tiempo que consiguió del gobierno de Londres el continuo suministro de armas, municiones y dinero; en una carta que le dirigió Nebot, le informaba de la persecución sufrida durante los tres últimos meses por las guarniciones de Teruel, Segorbe, Sagunto, Castellón, Onda, Peñíscola, San Mateo, Morella y Tortosa, además de la columna móvil que calculaba en 500 infantes y 200 jinetes, así como de que disponía de 700 hombres para crear su tercer batallón, pero estaba falto de armas. El 18 de marzo el Fraile emitió una proclama patriótica desde Villahermosa que fue contestada por otra de Ronfort desde Morella el 4 de abril, en la que intentaba rebatir punto por punto sus afirmaciones, pretendiendo desprestigiarle.
A media noche del 8 de abril, el Fraile asaltó de improviso la plaza de Morella con escaleras traídas de Chiva y de Forcall y logró entrar en la población, refugiándose los franceses en el castillo; éstos fusilaron posteriormente a 16 vecinos, por haber ayudado a los guerrilleros. El 19 de abril llegó a Castellón una sección de la Columna Móvil.
El Fraile entró en Morella el 19 de mayo, obligando a los franceses a retirarse al castillo y abandonando la población a continuación. También en mayo, Ronfort exigió la contribución a Benasal y al no pagarla por encontrarse embargada por el Fraile se llevó a muchos hombres a Castellón de la Plana.
En junio, Ronfort fue a Benasal, en su retirada hacia Francia, tras quemar Vistabella por ser el cuartel general del Fraile. El 12 de junio fue llevado a Valencia y ejecutado un guerrillero del Fraile, Miguel Gordo (a) Chopi, dedicado a espiar los movimientos de las tropas de Suchet.
Después de haber abandonado el ejército francés la villa de Castellón, entró el Fraile el 8 de julio con 6.000 hombres, procedente de Borriol; al día siguiente se cantó un solemne Te-Deum y se hizo el juramento de fidelidad y reconocimiento a Fernando VII, según lo tenían dispuesto las Cortes Constituyentes; dictó una orden por la que los empleados del ayuntamiento que lo eran antes de entrar los franceses “quedan reemplazados (sic) en sus respectivos empleos”, excepto el marqués de Usátegui, apartando de ellos a los nombrados por los franceses; recogió tanto a todos los varones mayores de dieciséis años, como a los caballos disponibles y marchó hacia Nules, donde ese mismo día escribió una carta en la que exponía que se hallaba formando el 5º batallón en Vistabella, encontrándose el 4º en Morella, el 3º entre Onda, Alcora, Castellón y Villarreal y que estaría hasta el día siguiente en Nules con el 1º y el 2º. Debió recaudar, también, una cierta cantidad de dinero, pues todavía un año después Rafael Lanuga reclamaba al ayuntamiento de Castellón los 600 duros que había prestado para las tropas del Fraile.
El 14 entró en Vinaroz, destituyendo a las autoridades y ese mismo día estableció su cuartel general en Benicarló; el 20 entró en Morella con 3.000 voluntarios e intimó la rendición de Boissonade. El 19 de agosto informaba a la Junta Provincial que salía de Benicarló hacia Morella, donde atacó a los franceses, destacando en la acción el capitán Bellver y el teniente Caro, manteniendo encerrados a los franceses en el castillo hasta que se rindieron el 29 de octubre y el 26 entró en Castellón con sus más de 4.000 hombres, saliendo hacia Peñíscola.
Alcanzó el empleo de Teniente Coronel y su partida, que llegó a contar con 3000 hombres, de los que 500 iban montados a caballo, recibió el nombre de Tiradores de Tupper, apellido del cónsul inglés en Alicante con el que entabló una interesante relación y quien le facilitó muchos uniformes, luego el de Regimiento de Húsares Francos de Valencia, hasta que, finalmente, el mismo la denominó pomposamente División Valenciana.
Estableció oficinas para la recaudación de contribuciones, un almacén de víveres, creó en Vistabella una fundición de balas, un taller de reparación de armas y construcción de arneses y monturas y una sastrería en la que trabajaban diariamente 40 sastres. Se quejó en una carta de la falta de armas, que le habían impedido presentar 8.000 hombres para atacar Valencia, cuando todavía estaba ocupada por los invasores. Tras la marcha de los franceses, se dedicó a establecer ayuntamientos constitucionales en todas las poblaciones de su demarcación.